Ecoparque El Espino: reserva forestal
Por
Fernando Erazo
Periodista
La Finca El Espino, desde hace algunos años, cuenta con un Ecoparque. Este territorio forma parte de la reserva forestal protegida por la Ley de Medio Ambiente. Es catalogado el último pulmón del área metropolitana de San Salvador por su aporte de oxígeno y recurso hídrico para la zona.
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Foto: Fernando Erazo |
Visitantes del Ecoparque |
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Área Nacional Protegida poco respetada
Todos hemos escuchado más de alguna vez mencionar la Finca El Espino. Se trata de un territorio que llegó a ser conformado por 803 hectáreas a lo largo de su historia y que hoy en día de manera alarmante se ha reducido a 550 manzanas.
Carreteras, plazas comerciales, centros de estudios privados, instituciones de gobierno, residencias exclusivas y hasta un campo de golf son los causantes de la admirable depredación y ahora forman parte de los nuevos residentes de la zona.
Con la complicidad del gobierno de los últimos 19 años, algunas familias acaudaladas del país adquirieron, vendieron y construyeron todo lo que conocemos, sin importarles algunos informes (véase enlace), que sugerían establecer el territorio, Área Nacional Protegida, por su riqueza natural y por sus aportes acuíferos que han brindado al área metropolitana de San Salvador. Sin una ley que protegiera el medio ambiente, los intereses económicos predominaron.
A partir del 15 de febrero de 2005, la Asamblea Legislativa aprobó la ley de Áreas Naturales Protegidas (véase enlace), escuchando el clamor de muchos ciudadanos a lo largo y ancho de nuestro país que exigían poner freno a la deforestación indiscriminada del medio ambiente nacional. Es bajo esta ley que el territorio de la finca El Espino es amparado para que sea protegido y es declarada zona de reserva forestal.
Ecoparque El Espino
Para detener la amenaza ambiental de la cual ha venido padeciendo la finca, los miembros de la cooperativa El Espino, actuales propietarios, han desarrollado un proyecto ambicioso que les permite conservar la zona. Es así como desde el 20 de mayo de 2003 se constituye el Ecoparque El Espino, que comprende un área de 50 manzanas, según el administrador Fernando Cabrera.
La reserva se encuentra ubicada en la falda sur-sureste del volcán de San Salvador, entre los municipios de Santa Tecla, Antiguo Cuscatlán y San Salvador. Tiene una elevación de hasta 1,200 metros sobre el nivel del mar. Se sitúa en la Sabana Tropical Calmosa, donde la temperatura promedio es de 21 grados centígrados, con una captación de lluvia de 1,849 milímetros anuales.
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Foto: Fernando Erazo |
Medio Ambiente Ecoparque |
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Es de suma importancia la reserva forestal, pues todo su territorio aporta al área de la capital y sus alrededores, 16.25 millones de metros cúbicos de agua al año. Se ha llegado a estimar que su área de recarga hídrica por la lluvia tiene un índice de más del 40%, constituyéndose en un punto esencial de vida para los habitantes del área metropolitana.
Atractivos turísticos
Según Cabrera, el Ecoparque es un hábitat de una gran variedad de especies vegetales y animales. “ Lo principal que encontrarán son los sembrados de café de sombra Borbón y Pacamara. Además se pueden ver pinos, uno de ellos con más de 50 años, un hermoso Amate de 90 años, que se ha convertido en una de nuestras atracciones, ceibas, pepetos, cedros, árboles frutales, entre otras diversidades de especies”.
“En cuanto a los animalitos que podemos decir que viven en el parque tenemos: iguanas, conejos, ardillas, taltuzas, zorros, mazacuatas, cuzucos, cotuzas, gato de monte, en total 16 especies de mamíferos, 15 especies de reptiles, más de 106 especies de aves, de entre las cuales destacan los pericos, las urracas, los tucanes, además de numerosos insectos y mariposas”, añadió.
Entre las atracciones que podemos encontrar en el Ecoparque podemos mencionar un puente colgante, un mirador, una cabaña que previa reservación puede ser alquilada, juegos para niños, muchos senderos para caminar por ellos. Se pueden practicar deportes como bicimontaña, apreciar la excelente vista de toda el área metropolitana de San Salvador.
Además puede disfrutar de un merecido descanso en una agradable cabaña de madera que alberga la cafetería del lugar, donde puede degustar de ricos platillos típicos, diversidad de bebidas, boquitas, un rico café orgánico producido y empacado en la misma finca, un apiario donde los cooperativistas extraen la miel que luego venden a los visitantes.
Otro atractivo del lugar es una estación de estudios meteorológicos donde son medidos los gases y vapores que emanan de la tierra y que sirven como respiraderos del volcán. Este lugar es conocido como El Infiernillo.
Cercanía y seguridad
Carlos Quintanilla, de 53 años, visitante del lugar, comenta al respecto: “Estoy sorprendido, porque yo pensé que lugares así solo existían en Los Ausoles de Ahuachapán y aquí veo que también existen; en miniatura, pero existen. Son lugares escondidos que todos deberíamos de conocer”.
Para Quintanilla, es primera vez que visita el Ecoparque y ha quedado sorprendido con la reserva forestal y añade: “Este es un parque excelente para los capitalinos, nos ayuda a quitarnos el estrés, es un parque para la familia donde venimos a respirar aire fresco, nos evitamos del humo de la ciudad y lo mejor es que esta cerquita de San Salvador”.
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Foto: Fernando Erazo |
Puente colgante en uno de los senderos del Ecoparque |
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Por la seguridad no hay por qué preocuparse. El Ecoparque cuenta con diez guardabosques que son miembros de la misma cooperativa, además, están coordinados con la Policía Nacional Civil, que realiza patrullajes con agentes de la división turística. También cuenta con amplio parqueo, servicios sanitarios dispersos en diferentes áreas del parque, zonas de descanso para que su visita sea lo más placentera posible. Y también cuentan con varios guías para que le acompañen y orienten en su recorrido por el lugar.
Más proyección, apoyo y promoción al Ecoparque
La cooperativa no cuenta con ayuda financiera de ningún tipo y de ninguna institución del estado o no gubernamental. Su mantenimiento depende de manera directa de sus miembros. El administrador del parque comenta: “Estamos a la buena de Dios, de nuestros propios recursos y de los turistas que nos visitan; recibimos un promedio de 400 visitantes mensuales y el día más concurrido es el domingo. Cabe destacar que en algún momento hemos coordinado proyectos con la Universidad de El Salvador y con la Alcaldía de Santa Tecla, que de las tres municipalidades que tenemos jurisdicción es la única que se ha involucrado con nosotros”.
El responsable de la Gerencia de Medio Ambiente de la alcaldía de Santa Tecla, Óscar Magaña, dice: “La relación que tenemos con los miembros de la cooperativa El Espino y con la administración del Ecoparque son muy buenas, directamente no tenemos un convenio de ayuda; aunque nosotros por nuestra cuenta tratamos de darle promoción al lugar”.
“Tenemos un proyecto de brigadas ambientalistas, lo conforman unos 150 jóvenes que procuramos llevarlos a conocerlo. Tenemos que coordinarnos y si necesitan nuestra ayuda con gusto se las daremos, pues sabemos que realizan un buen trabajo con la administración del parque. Nos pondremos en contacto para ponernos a sus ordenes y ver en que podemos ayudar, por nuestra parte lo que sí tienen concedidos son todos los permisos de funcionamiento que se requieren por estar dentro del territorio municipal”, añade Magaña.
Para Morena Alvarenga, de 50 años de edad, visitante del lugar, es una lástima que sitios de este tipo sean poco fomentados para ser visitados. “Hasta hace un par de meses no conocía, pero desde la primera vez que vine quedé encantada. Es un lugar precioso. Cuando vengo me desconecto de todo. Esta tan cerca y uno ni se imagina que a pocos minutos podemos disfrutar de esta maravilla. Tenemos una verdadera reserva forestal dentro de la capital”, dice.
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La entrada al Ecoparque es sobre la Calle La Sabana, final Polideportivo, 100 metros después del punto de buses de la ruta 42 “C” especial, en Ciudad Merliot. La entrada tiene un costo por persona de 1.50 de dólar y 1 dólar por vehículo.
Los horarios de atención son de Martes a Domingo, de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Para mayor información marque el 2289-0749 y 2289-0769, números de la cooperativa El Espino.
Los primeros propietarios de la finca El Espino fueron la familia Dueñas, que siendo propiedad nacional, al llegar a la presidencia por golpe de estado sobre el General Gerardo Barrios, Francisco Dueñas, se apropia en 1865 de la totalidad de la finca y es heredada desde entonces de padres a hijos dentro de la familia. |
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Desde 1980, la finca pasa a manos de la Cooperativa de Producción Agropecuaria El Espino de R. L., gracias a la reforma agraria establecida por el entonces Presidente de la República Napoleón Duarte, que expropia de la tierra a la familia Dueñas.
En 1987, la Corte Suprema de Justicia revoca la expropiación del terreno y la devuelve a los Dueñas, aduciendo que la reforma agraria no aplicaba para dicha propiedad por su riqueza urbanística. Los pobladores y cooperativistas no dejan la tierra y se inicia una batalla legal por establecer quiénes eran los verdaderos propietarios.
De manera sorpresiva en 1993, el gobierno del entonces Presidente Alfredo Cristiani compra a la familia Dueñas el 83% de la finca y le deja aún en propiedad el 17% equivalente a 207 manzanas.
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El gobierno cede a los cooperativistas alrededor de 686 manzanas, cifra que se ha ido reduciendo poco a poco, expropiando áreas para construir el Ministerio de Relaciones Exteriores, el boulevard Diego de Holguín, entre otras, aduciendo que son infraestructuras de interés nacional, dejando a los cooperativistas las 550 manzanas que conforman El Espino en la actualidad.
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