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Los Chorros, donde todo puede pasar

Por Ivania Cartagena
Periodista

Las horas transcurren, mientras el reloj marca las once de la mañana con quince minutos. Una pareja se disponen a comprar sus entradas al turicentro de Los Chorros, que está ubicado en la carretera principal que de San Salvador conduce al occidente del país, en el municipio de Colón, departamento de La Libertad.

Foto: Ivania Cartagena

La incomodidad es notoria para la mayoría de los visitantes a la hora de disfrutar de la comida.

La mujer lleva a su bebé en brazos y el hombre carga con la pañalera, un maletín y lleva una botella de agua bien abrazada.

Mientras esperan que el vigilante les pida su ticket, la pareja luce nerviosa, sus rostros parecen ocultar algo. Su actitud los delata, pues el vigilante, desconfiado, le advierte que debe verificar el contenido de la botella.

- “Es por cuestión de seguridad”, les dice.

El hombre de la pañalera, al escuchar la solicitud del vigilante, visiblemente molesto,respondió:

- “Si agua cristal traigo; es para el niño. ¿Qué? ¿Es prohibido también?”.

Pero el vigilante es inflexible y hombre no tiene más remedio que entregar la botella.

El guardia de seguridad observa la botella a contraluz y se percata que el color del agua es amarillento; destapa la botella y ¡bingo!, comprueba lo que imaginó: es licor.

- “No se vaya a enfermar el niño con esta agua que es muy fuerte”, les dijo sarcásticamente.

Con un gesto de desagrado ante la pareja, les decomisó la botella y les informó que se las devolvería cuando salieran del lugar.

Para entrar y permanecer en el parque, hay normas como la prohibición del ingreso debebidas alcohólicas.

Según FernandoRojas, administrador del parque Los Chorros, es difícil controlar a los visitantes porque “la gente es muy astuta y siempre busca la forma de meter bebidas a costa de lo que sea. Hay algunos que lo que hacen es ingerir la bebida afuera de las instalaciones y luego entran. Sin embargo a este tipo de personas se les niega el ingreso,” dice.

Pocos espacios

La pareja luce un poco avergonzada por la situación en la que se vio involucrada, sin embargo, mientras bajan las gradas, se quejan por los pocos espacios que ofrece el parque acuático.

El hombre se dirige hacia su pareja y le dice: “aquí venite, quedémonos en este palo, que por lo menos va a dar sombra al mediodía y aparte estamos cerca de las piscinas”.

Este turicentro es un lugar lleno de apretones, empujones, risas, silbidos, música, llantos, gritos. De todo un poco.

Centenaresde personas ingresan al turicentro, con el objetivo de disfrutar entre amigos y familia su estadía. Sin embargo al ingresar se encuentran con la sorpresa que no hay suficientes mesas donde se pueda comer y así disfrutar del paisaje y del ambiente.

Algunas de estas personas tienen más suerte que otras, pues logran acomodarse en una de las pocas mesas que están instaladas en el turicentro. Otras, por el contrario, al no encontrar espacios se instalan en los alrededores de los árboles, que rodean las piscinas en las gradas. Hay quienes encuentran sitio junto a los baños sanitarios y otros deciden quedarse en alguna esquina del anfiteatro.

“¡Mira, corré para que no nos quiten la mesa!, ¡corré!, ¡anda agarra la mesa para que no nos la quiten!”, “¡Manda a los monos a que se sienten mientras llegamos!”.

Alrededor de la piscina, el concierto de frases refleja lo caótico de la escena.

El parque acuático no posee espacios suficientes espacios para que el turista pueda instalarse con comodidad, sin necesidad de pelear un espacio.

En noviembre de 2006 inició en la reconstrucción del parque, ya que los terremotos de 2001 lo dañaron. La reparación se realizó a un costo aproximado de US$ 2.7 millones. La obra se inauguró hasta este año.

Los Chorros está diseñado para albergar a 5,000 personas, pero no cuenta con suficiente espacio en donde la gente se pueda alojar. Para Norma Rodríguez, gerente de Mercadeo del Instituto Salvadoreño de Turismo (ISTU), la causa principal por la que no hay espacios, es la ubicación del mismo, que estáen un área rocosa.

Mientras tanto, la pareja de la entrada seacomoda junto a uno de los árboles que está situado cerca de las piscinas y los baños sanitarios, colocan el maletín en el suelo y mientras ella se sienta para darle de mamar a su bebé, el hombre toma el maletín, y saca de él una toalla y un short y de forma discreta se envuelve con la toalla para desvestirse, junto al árbol, se turnan para cambiarse y luego se van a bañar un poco apenados, pues algunas de las personas que los rodean presenciaron la escena del decomiso de la botella con licor.

Luego de transcurridas las horas, a eso de las dos y treinta, la pareja sale del recinto y a la salida les espera el vigilante quien les regresó la botella con “supuesta agua”, al tiempo que les aconseja: “Cuiden al bebé y que les vaya bien”.

El silencio habla por ellos, toman la botella y se marchan. Hasta la fecha han sido muchos los decomisos de licor que se han realizado en la entrada del turicentro.