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Cuando el consumismo mató al ahorro

Por Carlos Najarro
Periodista

El Salvador se encuentra sumergido en una crisis del ahorro. Sucede que el consumismo ha llegado a niveles exagerados, lo que lleva a la población a no invertir en rubros como educación, vivienda, pensión o salud. Para el analista económico, Juan Héctor Vidal, esto se debe a la transculturización que ha generado el fenómeno de la emigración. Según el economista, esto lo han aprovechado muy bien los bancos establecidos en nuestro país.

Foto: Carlos Najarro

Para el máster en Administración y Políticas Públicas, las situaciones como la crisis del ahorro son la sumatoria de los comportamientos individuales de las personas. Generalmente los análisis de Vidal parten de la macro economía y lo relaciona con la micro economía.

P: Rodolfo Schildknecht, ex presidente del Banco Agrícola, mencionó una vez que los salvadoreños tenemos una cultura del ahorro. ¿Está usted de acuerdo con esa postura?

R: Yo creo que en una época fue así. Eso se puede validar en el hecho de que este país generalmente impulsó su crecimiento económico con esfuerzo interno, la mayor parte de nuestra actividad se hacía con inversión nacional. Lo que quiere decir que a nivel macro, había una alta propensión al ahorro.

P: ¿Y ahora cómo ha evolucionado ese comportamiento?

R: Lo que hoy caracteriza nuestro sistema económico, y en general el comportamiento de las personas, es un elevado consumismo. Este último es producto de una transculturización provocada por la emigración, y también por la forma en que se ha ido definiendo el modelo económico. Esto en el sentido de que se ha trasladado de las actividades productivas hacia las actividades de servicios, estas no demandan grandes inversiones y a la vez tienen una rentabilidad garantizada en el corto plazo. Por ejemplo, en vez de poner una fábrica de camisas yo importo las camisas y me vuelvo comerciante, entonces la cantidad de recursos que yo necesito para poner esa fábrica no adquiere las dimensiones que debe tener. Hay un fenómeno que se da aquí en El Salvador, y que lo confirma el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), de que el país es de los pocos en el mundo donde el gasto total es superior al ingreso nacional. A nivel macro quiere decir que nosotros no estamos ahorrando, porque las actividades comerciales y de servicios se financian con los ingresos provenientes de las remesas familiares.

P: Entonces lo poco que ahorramos, ¿lo ahorramos a corto plazo o a largo plazo?

R: Es fundamentalmente a corto plazo. Yo diría que los coeficientes de ahorro a nivel personal y nacional son de los más bajos de América Latina. Este fenómeno ha sido estudiado con detenimiento por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), nosotros (El Salvador) por ejemplo, tenemos una tasa de ahorro nacional total del 15%, y para que realmente se pueda sostener un crecimiento del 5 ó 6% por un período razonable, necesitamos elevar el ahorro nacional hasta un 20%. Esto es el reflejo de los comportamientos individuales, cuando se estudian las estructuras del gasto, vemos que en la familia hay tres teléfonos celulares pero no sobra suficiente dinero para pagar una cuota de 60 u 80 dólares. Esto quiere decir que las costumbres del salvadoreño se han trastocado totalmente.

Foto: Carlos Najarro

Héctor Vidal sostiene que en nuestro país no se ahorra a largo plazo puesto que, los bancos no premian a los ahorrantes por el dinero que les confían.

P: ¿Existen suficientes sistemas de ahorro programado con incentivos condicionados?

R: La teoría económica convencional sostiene que el ahorro depende del nivel de ingreso y de la tasa de interés. Los bancos conocen estos principios elementales de economía, y tratan por todos los medios de atraer a los potenciales ahorrantes. El problema es que, lo que los ahorrantes reciben por los recursos que depositan en los bancos, no son muy atractivos que digamos. Esto afecta enormemente el ahorro nacional y el ahorro familiar. El depósito a plazo es el más premiado por los bancos porque a ellos les expande su potencialidad de conceder créditos. Puede llegar un momento en que los ahorros no son suficientes para que los bancos puedan hacer los compromisos que han adquirido frente a clientes que demandan dinero.

P: A esto debemos agregarle la considerable baja de intereses que ofrecen los bancos.

R: Eso es un hecho, porque aquí es una cuestión de economía bastante sofisticada. Por ejemplo, uno de los argumentos que se pusieron cuando se introdujo la dolarización es que era necesario reducir las tasas de interés para que hubiera más inversión, eso no ha ocurrido. Pero sí ha ocurrido que los bancos pagan menores tasas de interés por los depósitos que les hacen las empresas o las familias, entonces los gananciosos han sido los bancos y hay que decirlo con toda franqueza. Antes una familia podía vivir de una renta que le producían los intereses, hoy es imposible vivir con eso. La diferencia entre la tasa de los ahorros con la tasa que cobran los bancos es un espejismo, porque el costo que paga él que demanda recursos de la banca es el doble.Los ahorrantes no tienen la compensación que debería esperarse. La explicación económica es que si yo no estoy recibiendo mucho por mi dinero entonces me lo gasto. Entonces el ahorrador es bajo porque el ingreso es bajo.

P: Partiendo del hecho que existen tres tipos de depósito: la cuenta corriente, la cuenta de ahorro y el plazo fijo, ¿cuál de estos tres crece más en la actualidad?

R: En teoría son los depósitos a plazo porque son los que dan mayor rendimiento. Pero ahora hay en el mercado otros productos que pueden estimular el ahorro, uno de ellos es el fondo de inversión, que siempre es a través de los bancos. Hay otra forma de ahorro que es la inversión en títulos valores, que son valores emitidos por el Gobierno, esto se hace a través de casas corredoras. Pero aquí no solo te dan mayores rendimientos, sino que tu riesgo está diversificado en una serie de deudores que son el Gobierno de México, el Gobierno de Argentina, el Gobierno de Chile, entonces las responsabilidades de esas instituciones es distribuir en el mayor número posible de títulos los ahorros que tú pones en ellos que son más seguros.

P: ¿Pero qué perfil de ahorrantes escogen estas formas de ahorro?

R: Las personas que ya conocen el mercado. Yo creo que la bolsa de valores está haciendo un papel importantísimo ahí porque mucha gente ya prefiere este tipo de inversiones.

P: ¿Pero para contrarrestar este consumismo pujante, qué alternativas tenemos los salvadoreños para invertir sanamente? Hablo de salud, educación, pensión, etc.

R: No es lo mismo el ahorro financiero, el de los depósitos y de todo lo que hemos analizado, que el ahorro real. El ahorro real es la posposición del consumo para canalizar los recursos a la inversión. Tú puedes tener tu ahorro ahí y te gastas el 80%, lo demás deberías de invertirlo en cosas beneficiosas para el futuro, como es la educación de los hijos. Pero también se puede invertir en una casa, un matrimonio joven lo primero que debería de hacer es un presupuesto y con esfuerzo adquirir su casa porque después vienen los hijos y hay que alimentarlos, educarlos; luego ver el transporte, etc. Pero son escalas de necesidades que deben de manejarse con una racionalidad. Hay unas necesidades que son creadas, es lo que llama el economista estadounidense James Duessemberri: “el efecto demostración”. Si Luisito tiene un mejor carro el vecino quisiera tener uno mucho mejor. Esto se da también a nivel de países, se dan fenómenos de hábitos de consumo propios de sociedades avanzadas, dice Duessemberri.

 

 

 

 

 

Trayectoria académica y laboral
 
Juan Héctor Vidal es licenciado en Economía de la Universidad de El Salvador y posee una maestría en Administración y Políticas Públicas de la universidad del Sur de California.
 

Trabajó muchos años con organismos centroamericanos.

 

En 1985 fue el director de Estudios Macroeconómicos de FUSADES (Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social).

 

Fue director ejecutivo de la ANEP (Asociación Nacional de la Empresa Privada).

 

En la actualidad, Vidal es un pensionado y se mantiene como asesor económico de la cúpula empresarial. A su vez, escribe un libro que tiene énfasis en la transformación económica que ha experimentado el país a lo largo de los 20 años de gobierno de la derecha.

 

Fuente: Juan Héctor Vidal