“Queremos guardar el desarrollo artesano porque eso es lo que nos identifica”: Miguel López
Mathilde Palomares
Redacción
Miguel Osmundo López es el dueño del hotel Las Praderas de San Ignacio y fundador de la organización que dirige actualmente. La Asociación de Desarrollo Turístico de la Zona Norte de Chalatenango nació hace cinco años y aglutina a 10 restaurantes y 26 hoteles con capacidad de alojamiento, entre todos, para 600 personas.
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Foto: Mathilde Palomares |
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Miguel Osmundo López, empresario y presidente de la Asociación de Desarrollo Turístico de la Zona Norte de Chalatenango. |
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Los municipios de San Ignacio, La Palma y Citalá, caracterizados por un clima fresco, paisajes y bosques propicios para practicar el ecoturismo, además de una amplia tradición artesanal, son las localidades que conforman el corredor turístico de la zona impulsado por esta asociación.
Pero los proyectos gubernamentales que impactarán la zona en los próximos años tienen a la expectativa a los empresarios de turismo locales y, según explicó López, no es solo de forma positiva. Por un lado, estos esperan los beneficios de la posible construcción de la carretera longitudinal del Norte, en caso de que El Salvador gane los 450 millones de dólares de la Cuenta del Milenio otorgados por Estados Unidos; por el otro, les preocupa el impacto de la industria hotelera de cinco estrellas en el lugar y advierten que, si estos alojamientos llegan a su zona, tendrán que acoplarse a los lineamientos ya existentes.
De momento, las alianzas empresariales estratégicas y el trabajo coordinado con las municipalidades son los mecanismos con los que esperan seguir teniendo frutos.
¿Cómo enfrenta su asociación la iniciativa del plan de turismo 2014 que está impulsando el gobierno?
Hasta hoy, lo hemos escuchado, pero de manera teórica. Nosotros deseamos incorporarnos en la medida de lo posible, pero solo hemos leído el proyecto. Creemos que están desarrollando el turismo en zonas como la nuestra y, de ser así, solicitaríamos ayuda para la promoción, ya que en épocas normales manejamos una ocupación no mayor al 20%, y esto afecta a los negocios de una u otra manera. Deberíamos andar más o menos al 50%. Todos los hoteles del mundo viven como por el 60%, y nosotros con el 50% nos conformaríamos.
¿Quiere decir que a ustedes no les han venido a mostrar ningún documento oficial sobre este plan?
A decir verdad no, lo poco que sabemos lo hemos captado de los medios de comunicación.
¿No han trabajado de ninguna forma con el Ministerio de Turismo sobre ese tema?
Hasta el momento no, no nos han apoyado. Ya vino el ministro de Turismo, José Rubén Rochi, a visitar la zona, pero hasta hoy no hay ningún contacto. Los hemos invitado, pero ellos están muy ocupados. Nos alegra que en la playa, en el puerto, acaben de hacer un anfiteatro. Ahora estamos esperando nuestro turno para que nos ayuden.
¿Cómo piensa que va a ayudar al desarrollo territorial el proyecto de la “Cuenta del Milenio”?
Ayudará mucho porque eso aumentará el flujo de personas que viene de Guatemala, ya que la carretera longitudinal del Norte que se piensa hacer con esos fondos va a entrar por Anguiatú, por el lado de Guatemala, y también por Puerto Cortés, de Honduras. Lo que nos hace falta en Chalatenango es un “by pass” porque hay un tráfico tremendo. Pasan alrededor de 200 a 250 camiones de transporte pesado por acá.
Esperamos también, para final de año, tener un centro de información turística en la entrada de La Palma para que la gente venga a conocer, tener áreas de descanso con capacidad para unos cincuenta carros, servicios sanitarios modernos y con guías turísticos entrenados que cobrarán una cantidad simbólica.
¿Con base en qué apoyos han mantenido entonces hasta ahora su industria turística? ¿Tienen alguna ayuda del extranjero?
Ahora tenemos una inversión austriaca y todos los requisitos mínimos ya se cumplieron. La oferta de ellos es de 400 mil dólares, que pensamos invertir en el desarrollo del agua potable para autoabastecernos, ya que a los camiones repartidores de grandes empresas les cuesta llegar hasta arriba. También queremos ver si alguien se quiere instalar con fábricas de embutidos u otros. Se les puede aceptar para tener algunos productos básicos cerca de la zona.
Pero si se inserta un desarrollo comercial, ¿no se cambiará el desarrollo turístico?
No. Lo que pasa es que nadie trabajaría por separado, sino que tanto la asociación como las alcaldías deben estar de acuerdo y unirse a estas empresas para buscar una armonía en el ambiente. Los proyectos de abastecimiento son para eso, para que a nosotros no nos hagan falta algunos productos básicos. Si llegara a afectar de alguna manera nuestro turismo, entonces no lo aceptaríamos.
El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos ha sido expuesto como una ventana para el desarrollo. ¿Cree que les traerá beneficios tangibles a ustedes como empresarios de turismo?
Pues no nos hemos querido meter, porque todo en cuanto al TLC es básicamente para inversión comercial e industrial, y nosotros tratamos de protegernos para que el área logre ser localista. Queremos fomentar tradición. No estamos muy interesados en el comercio del TLC.
¿Tienen algún plan de desarrollo para hacer más grande la capacidad de este lugar?
Tenemos planes, pero somos nosotros mismos, no estamos interesados en que vengan hoteles grandes. Obviamente, si quieren instalarse pueden hacerlo, pero deben acoplarse a nuestras ordenanzas. No nos interesan las teorías del rebalse que tienen ellos. La verdad no lo queremos. Queremos conservar nuestros propios recursos que son la montaña y el clima. Lo que pasa es que un hotel cinco estrellas, con quinientas habitaciones, por ejemplo, utiliza mucha agua, y la verdad es que en verano no hay tanta.
También queremos guardar el desarrollo artesano porque eso es lo que nos identifica. Que vengan un montón de chinos a vender todas las cosas que ellos venden a un dólar hará decaer nuestro negocio. Por el momento, estamos centrados en buscar más demanda porque la llegada de un hotel grande podría significarnos la quiebra.
¿Qué aspectos buscan mejorar para que la zona sea más atractiva?
Queremos intensificar las áreas recreativas para niños porque sentimos que eso nos hace falta. Las familias con niños siempre buscan lugares donde estos tengan diferentes actividades para no aburrirse. Lo que pasa es que la gente también tiene que acostumbrarse a la idea de que en la montaña puede venir a descansar. Además, estamos trabajando en zonas en las que sembramos árboles. A la fecha hemos sembrado alrededor de cinco mil pinos y vamos por otros cinco mil.
El tema de la seguridad va de la mano con la oferta turística. De hecho, ha sido señalado como uno de los puntos flacos del Plan Nacional de Turismo. ¿Cómo responden ustedes, desde la zona que impulsan, a ese aspecto?
Con la Policía Nacional Civil (PNC) tenemos cuatro años de tener un comité que los mismos empresarios hemos desarrollado. Les ayudamos informándoles sobre la delincuencia de la zona, ya que los agentes se rotan permanentemente. Ahora ya tenemos tres años de tener cero delincuencia gracias a nuestra colaboración. Inclusive, a finales del año pasado, la policía destacada en nuestra zona ganó un premio y les dieron un vehículo nuevo. Eso hace más atractiva la zona porque, por ejemplo, los informes de Semana Santa de la PNC demuestran que no hubo esquelas ni accidentes. Por ende, no hubo presos ni muertes, a pesar de que estaba lleno de turistas.
¿Tienen algún plan para darse a conocer como zona turística?
Eso no, en absoluto. No tenemos promoción ni publicidad porque es demasiado caro, sabemos que eso nos está restando ventas. Hemos discutido ese tema con el ministro de Turismo para ver si le podemos proporcionar material para que lo pasen en Canal 10. Incluso lanzamos la idea de un programa de turismo nacional, no solo de Chalatenango. Es una solución viable, pues el Canal 10 es un canal del Estado, pero pasan películas de “Capulina” o “Plaza Sésamo”, y el país no lo conocemos.
Voy a poner un caso específico: en agosto fueron ocho mil personas a Guatemala y a Honduras, pero ¿cuánta gente se quedó aquí? Si tuviéramos la cultura de los Estados Unidos, que primero se conocen todo su país y luego salen, sería ideal. Pero en El Salvador, la gente se va para otros países y no se preocupan por conocer el suyo. |