Los “médicos evangelizadores” de San Pedro Perulapán
Mathilde Palomares
Redacción
Un domingo de cada mes, al pasar frente a la escuela parroquial de San Pedro Perulapán se divisa una larga fila de personas que, entre algarabía y cuchicheo, llaman la atención.
Pero parado bajo el marco de la puerta de la escuela parroquial, se divisa a un hombre que no se inmuta por el barullo. Este hombre entrega unos números a todas las personas de la fila mientras recita versos de la Biblia. Con estos números, los pacientes esperan su turno para una comunión que se repite en cada una de las “Jornadas de Atención Médica, Odontológica y Evangelización Monseñor Romero”.
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Foto: Mathilde Palomares |
Condiciones precarias. Los médicos voluntarios trabajan con muy pocos recursos y en instalaciones inadecuadas, pero logran atender a casi 300 personas en cada jornada. |
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Estas jornadas se han llevado a cabo desde febrero de 2005 por iniciativa de Monseñor Rafael Urrutia, párroco de la Parroquia La Resurrección de la colonia Miramonte en San Salvador. Para Monseñor, “la fe debe producir frutos y obras de misericordia” y por eso le pareció lógico que los médicos, que pertenecen a los diferentes movimientos de la parroquia, dieran sus frutos en favor de la gente pobre. Es por eso que a este proyecto se el adjudicó el nombre de Monseñor Romero, quien tuvo siempre una opción preferencial por los pobres, sujetos de las injusticias sociales.
El objetivo principal de esta iniciativa no fue solamente brindar atención médica a esta gente necesitada, sino también inculcarles la medicina preventiva que, según Leo Larreynaga, odontólogo, consiste en “enseñarles a los pacientes a prevenir enfermedades”.
Según la unidad de salud de dicho municipio, el porcentaje de personas que no gozan de los beneficios del seguro social es aproximadamente de diez mil, ya que la mayoría trabajan en el campo y no gozan de un sueldo fijo. Esto también les impide poder costear una consulta privada. La ayuda, para ellos, es esencial.
El viaje del voluntario
El proyecto cuenta con la participación de 35 voluntarios que, para cada jornada, se reúnen a las 7:00 am en la Parroquia La Resurrección para viajar hacia San Pedro Perulapán, donde atienden a casi 300 personas por jornada. Llegan a las ocho de la mañana a la casa parroquial del pueblo y abren las puertas para la atención de pacientes a las 8:30 am.
Además del apoyo con los voluntarios, la parroquia de Perulapán dispone un aproximado de 20 mesas y sillas plásticas para las consultas, y unas 150 sillas para el área de espera.
Equipo médico
El equipo médico está integrado por 10 médicos de diferentes especialidades y la ginecóloga. Ellos atienden a los pacientes en mesas de plástico, dispuestas en un salón. También se crea una pequeña área con camillas, cerrada con sábanas, para examinar a los pacientes. En el lugar, los recursos son escasos y el espacio es limitado.
Muchos de los pacientes requieren atención más especializada o prolongada. “Estos son referidos a hospitales o clínicas privadas de los mismos médicos del equipo, siempre de manera gratuita”, comentó Marina de Romero, coordinadora de las jornadas. Además, de acuerdo a la naturaleza de los casos, hay pacientes a los que se les da tratamiento continuo, por lo que se les cita para la siguiente jornada.
Además de la medicina general, atienden a los pacientes tres odontólogos, una fisioterapista y una psicóloga. Los recursos y el espacio de trabajo para estos especialistas, al igual que con el que cuentan el resto de médicos, no es el adecuado. Cada odontólogo atiende a 15 pacientes, la fisioterapista a 10, y la psicóloga a cinco cada domingo.
Las jornadas médicas cuentan también con un área de farmacia. Aquí se encargan de hacer un inventario de las medicinas que hay, preparar los paquetes de cada paciente, entregarlos y darles indicaciones de las dosis. De los siete voluntarios de esta área, solamente tres personas son químicos farmacéuticos. Ellos despachan los medicamentos indicados por los médicos.
Otras comisiones
A unos 50 metros de la zona de consulta, dentro de un salón de clases de la escuela parroquial, una de las comisiones de la Misión Médica Evangelizadora se encarga de hacer una ficha de cada paciente en la cual se plasman los datos, diagnóstico y tratamiento realizado. Esta información se envía, más tarde, a la comisión de archivo, en donde se guardan los expedientes para futuras consultas. El archivo tiene información de más de tres mil 500 personas.
El equipo médico, al finalizar las consultas, también realiza una misión evangelizadora. Según explican los integrantes del equipo de Logística de Movimiento y Servicios, esta actividad se realiza para que los pacientes, además de buscar salud física, “busquen la salud espiritual en Dios”.
Recursos
El grupo de “médicos evangelizadores”, como les llaman los pobladores de Perulapán, alquilan para cada jornada un autobús en el que transportan alrededor de 25 cajas con medicamentos. Dentro de cada caja, hay entre 50 y 100 jeringas, ampollas, gasas, alcohol, pastillas, jarabes, etc. Según dicen los organizadores, pese a que la cantidad de medicamentos es considerable, ésta no es suficiente para atender las necesidades médicas de los pacientes.
El principal problema con el que se enfrentan los médicos es el económico. Todo el trabajo que realizan lo costean con donaciones, las cuales, según Eleonora Reyes, encargada de las finanzas del proyecto, no son “cuantiosas” debido a que no siempre hay donantes que “suelten plata” para las jornadas médicas.
Reyes afirma que el equipo necesita aproximadamente $1200 mensuales para cubrir gastos de medicinas, transporte, etcétera, para cada jornada, sin contar las donaciones, pero también acepta que es muy difícil conseguir patrocinadores o donantes fijos. |