“Le pedimos al Estado salvadoreño que nos conceda nuestros derechos como pueblo indígena”: Fidel Flores
Diego Murcia
Redacción
Fidel Flores es un indígena, no un campesino. Así lo aclara desde un principio este líder de ACCIES, una asociación de Sonsonate que impulsa proyectos de educación bilingüe nahuat, derechos de los indígenas y recuperación de la medicina tradicional. “Ellos tienen tierras, su situación social y económica es distinta a la nuestra”, dice el líder de ACCIES, al referirse a la habitual confusión que, asegura, se hace entre indígenas y campesinos.
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Foto: Diego Murcia |
Los pueblos indígenas buscan preservar la pureza de sus costumbres, a pesar de las mixturas que han experimentado con el paso del tiempo. |
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Mientras con un aire de timidez mira hacia el suelo y atiende a las preguntas hechas, Flores habla de la contaminación de su pueblo con costumbres occidentales, que considera deben ser retiradas de su cultura.
Esta valoración, sin embargo, no lidia con el beneficio que los avances en la tecnología pueden dar a la comunidad indígena salvadoreña para este hombre que ofrece tarjeta de presentación, usa una cuenta de correo electrónico de Hotmail para estar en contacto con sus hermanos indígenas de otras latitudes y tiene una página web con la que su asociación se da a conocer en el exterior a través del “ciberespacio”. Su talante tímido tampoco riñe con las aspiraciones políticas de su comunidad, inspirado en el poder alcanzado por otros líderes indígenas en Latinoamérica.
El Estado considera que, bajo un concepto de homogeneización, los y las indígenas no existen en el país. ¿Qué opina de esto?
No estamos de acuerdo porque los primeros que habitaron estas tierras de El Salvador fuimos los pueblos indígenas, que no somos reconocidos como tal dentro de la sociedad salvadoreña. Si nos apegamos a los convenios internacionales, estos nos dan la potestad de exigirle al Estado salvadoreño que reconozca nuestra existencia.
¿Sí podemos hablar entonces de la existencia de indígenas en El Salvador?
Sí. Somos cerca de un 10% de la población de El Salvador, perteneciente a tres pueblos: los Nahua Pipiles, el Lenca Tatawira y el Potón.
¿Quién puede ser considerado indígena, basados en nuestro pasado de mestizaje?
En primer lugar, no podemos decir quién debe ser considerado indígena y quién no porque aquel que diga que es parte de los pueblos indígenas puede ser considerado como tal. No somos nosotros los que vamos a decidir eso.
Tomando en cuenta lo que usted dice, para muchos no sería difícil autodenominarse indígenas. Entonces, ¿cómo ha sido posible identificar que existe un 10% de población indígena en El Salvador?
Porque se ha hecho un estudio sobre el perfil de los pueblos indígenas, que se ha trabajado con el apoyo del Banco Mundial (BM). Con este estudio se ha determinado que existe un porcentaje de personas que consideran, a conciencia, su pertenencia a estos pueblos. Con el paso de los años, mucha gente que no quería identificarse como indígena ahora quiere reconocer sus orígenes, ahora lo hace. Así, ya en el 2007 quizás podamos hablar del 20 ó 40% de población indígena.
¿Qué características tiene una persona indígena para diferenciarse del resto de nosotros?
En los convenios internacionales se especifica eso. Mi forma de hablar, de vestir, comer, andar, son diferentes porque en nuestras comunidades guardamos los “saberes” de nuestros abuelos y abuelas. Siempre hemos mantenido nuestras costumbres y tradiciones como todos los demás, y por eso no podemos ser iguales. Además, la situación de pobreza en la que estamos viviendo también nos distingue de los demás.
¿Cómo se explica que los pueblos indígenas no hayan sido reconocidos como tal por el Estado salvadoreño durante las últimas siete décadas?
Esto es así a partir de los genocidios que se han cometido durante siglos en nuestra tierra y en contra de nuestra gente. Por ejemplo, después de la masacre de 1932 (en la que fueron asesinados alrededor de 30 mil indígenas), el que salía a la calle vestido de indígena y hablaba su lengua no regresaba a su casa, le daban un tiro de gracia. Por eso decimos que nuestros abuelos y abuelas fueron sabias, puesto que renunciaron a sus costumbres obligadamente por esta condena a muerte a la que estaban sometidos.
¿Cuál fue la decisión que tomaron?
Ellos se colaron en medio de los ladinos y lucharon para hablar ese lenguaje que hoy hablamos. Nuestros pueblos han sobrevivido y siguen sobreviviendo pese a todo. Por eso nosotros le pedimos al Estado salvadoreño que nos conceda nuestros derechos como pueblo indígena.
La Organización de las Naciones Unidas ordenó este año a El Salvador que reconozca a los pueblos indígenas que en él existen. ¿Cuáles son las demandas que ustedes quieren que les sean reconocidas?
Queremos que se nos reconozcan nuestros derechos y que la gente tenga acceso a información sobre nuestros pueblos. También exigimos que se nos devuelvan nuestras tierras comunales y ejidales, y que se respeten nuestras tradiciones y cultura.
¿Qué le piden a la sociedad salvadoreña?
Que nos acepte y nos respete. Tenemos nuestras propias costumbres y queremos preservarlas de la contaminación occidental. Muchos de nuestros jóvenes, cuando se van a la ciudad se avergüenzan de las ropas que llevan y del lugar de donde vienen. Queremos que ellos no se dejen llevar por esas influencias y que preserven nuestras costumbres.
Tengo entendido que ustedes quieren construir una reserva donde puedan vivir aislados. ¿Es eso un mecanismo para evitar la “contaminación occidental” de la que habla?
Es que si queremos que nuestra cultura resurja, tenemos que estar en un lugar donde no se nos juzgue por nuestras prácticas religiosas, ya que nuestros dioses no son los mismos que los suyos. Tampoco queremos templos de ningún tipo en nuestra comunidad. Tenemos nuestras propias reglas, nuestros principios con los que regimos a nuestro pueblo. Es por eso que las personas que estén en esa reserva deben ser conscientes de su pasado indígena, no puede haber nadie ajeno a nosotros viviendo ahí.
¿Cuáles son las aspiraciones que sus pueblos quisieran ver realizadas en El Salvador?
Queremos que se reconozcan nuestros derechos humanos, tal y como lo exigen los tratados internacionales. Queremos que la población indígena deje de estar bajo los estigmas de la sociedad. Somos autosuficientes, pero necesitamos de una legislación que nos asegure lo mínimo para vivir.
Yo espero que con el tiempo las cosas vayan cambiando en El Salvador y que podamos formar nuestro propio partido político, que pelee por estas cosas que te estoy diciendo. En otros países de América Latina se ha visto cómo el movimiento indígena puede llegar a alcanzar fuerza y poder. Nosotros queremos usar ese poder para el bienestar de nuestro pueblo. |