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Seguimos siendo “chucos”

Por Yizack Montoya
Periodista

Son las 10 de la mañana en el centro de San Salvador. El panorama luce como un día normal. Al dar la vuelta en una esquina de la calle Rubén Darío, una mujer, desde su auto, saca su mano y se dispone a arrojar una bolsa de agua al suelo. Lo hace. Y así como ella, cientos de salvadoreños repiten la historia aumentando la basura en las calles.

Foto: Yizack Montoya

Un trabajador almuerza frente a un basurero por el Parque Infantil. Así como él, muchas personas ingieren sus alimentos alrededor de una atmósfera con foco de infecciones.

En las arterias y aceras de San Salvador se observa de todo. ¡A dólar! ¡A dólar!, vocifera un vendedor de DVDS. Por el Parque Infantil, en la alameda Juan Pablo II, a un niño que acaba de saborear un dulce, su madre le pide la envoltura; cualquiera podría pensar que es para guardarlo en su bolsillo; pero no, es para, disimuladamente, tirarlo cerca de un tragante que está apiñado de vasos y platos desechables de los vendedores de “tortas chucas”.

En la esquina de enfrente, donde hay una gasolinera, a escasos 15 metros, una estudiante del Central de Señoritas va caminando y saca de su bolso un pedazo de papel higiénico; limpia su nariz y con suma delicadez arroja el papel sobre la acera para que este matice el gris del cemento con su brillante blancura.

Esta mala costumbre de arrojar desechos a la calle es el común denominador de los salvadoreños. ¿Quién no lo ha hecho?, ¿quién no lo sigue haciendo?, ¿por qué se sigue tirando la basura? A pesar de los intentos de la Alcaldía de San Salvador de minimizar esa manía, el centro es un vertedero gigante; la gente no hace caso; por el contrario, la suciedad en las principales avenidas de nuestra ciudad ha aumentado (son unas 4 mil toneladas de basura que se recogen a diario).

“Pareciera ser que ha disminuido el que la gente tire basura. Sin embargo, nosotros, a diario, recogemos y barremos toneladas en todas las calles”, sostiene Atilio Guzmán, barrendero de la Alcaldía de Cuscatancingo.

Las calles se matizan de montículos de basura por doquier; a cualquier hora del día, cada dos esquinas es lo mismo: buses, más buses, discos compactos, contaminación y el repertorio de basura a escoger. Nadie multa a nadie por contaminar de desechos la ciudad. No hay contenedores en el centro. O al menos no se observan a simple vista. Si al caso hay, pero contados con los dedos de la mano.

Asimismo, se puede observar niños flanqueados por montones de basura alimentando a palomitas. “Aquí, en el centro, el camión pasa cada dos días a la semana; pero es imposible que no exista basura en la calle; somos demasiados vendedores y peatones. Nuestros hijos crecen dentro de este ambiente”, sostiene Noemí Vásquez, vendedora de ropa interior para damas por el Hula Hula.

Lo lamentable del caso es que los desechos, día con día, se depositan tanto en botaderos de basura como en las calles, ríos, lagos y mares, envenenando así al aire, agua y suelo, los tres principales elementos de subsistencia humana.

Pero todo comienza en la educación que se adquiere en el hogar. Aparentemente a los salvadoreños no se nos inculca aquel popular adagio: “Ser pobre no te da derecho a ser chancho”. Si en casa se pusiera la basura en su lugar y no esperar a que la mucama lo haga, en la calle esa costumbre fuera igual: abrir el depositario y no esperar a que el barrendero lo haga por nosotros.

Mientras se piensa en que la buena educación algún día aparecerá, las calles de nuestro país siguen pagando las consecuencias. Mañana, a la misma hora, a las 10, en el centro y en cualquier otro lugar de nuestro “pulgarcito”, alguien tirará la basura a la calle.

¿Quién hará algo para contrarrestar esa manía? Nadie. Ya se hizo de todo y nada se logró.

 

 

 

 

¿Qué se considera basura?

 

El tirar basura a la calle es un hecho repugnante

La basura es todo aquello considerado como desecho y que se necesita eliminar. La basura es un producto de las actividades humanas al cual se le considera sin valor, repugnante e indeseable por lo cual normalmente se le incinera o coloca en lugares predestinados para la recolección para ser canalizada a tiraderos protegidos u otro lugar. Actualmente, se usa ese término para denominar aquella fracción de residuos que no son aprovechables y que por lo tanto debe ser tratada ó dispuesta para evitar problemas sanitarios o ambientales.

   

Frases

 

“Cuando yo estaba joven, el país no era tan sucio como lo es hoy; no había ese montón de basura que hoy se mira por todos lados”, Francisco Paniagua, octogenuario.

“Uno no quisiera tener esa mala costumbre. Simplemente uno lo hace inconcientemente”, Eduardo Galdámez, estudiante.
   
 
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Sondeo de opinión:

¿Por qué cree que los salvadoreños continúan con la mala costumbre de tirar basura en la calle?