Rinden tributo al padre"Ibis", el más querido de la UCA
Por Carlos Mario Márquez
Editor
Centenares de salvadoreños rendían tributo al padre Francisco Javier Ibisate, uno de los últimos representantes de una generación de jesuitas defensores de la Teología de la Liberación, de la cual sólo sobrevive Jon Sobrino.
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Foto: Allan Martell |
Ramón Pereira, habitante de la comunidad Don Bosco. |
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Los restos de Ibisate, fallecido el pasado 24 de abril a los 76 años, fueron velados en la capilla "Jesucristo Liberador" de la Universidad Centroamericana (UCA), donde se agolpaban campesinos, estudiantes y religiosos procedentes de diferentes puntos del país para brindarle el último adiós al sacerdote que durante 40 años fue maestro de economía.
Rodeado de flores de diferentes colores, una a una diferentes personas se detenían a observar el ataúd del padre y algunos se arrodillaban frente al altar para "dar gracias a Dios" por haber enviado a El Salvador al padre Ibis, quien puso sus conocimientos de economía "al servicio de los pobres", como muy bien dijo el rector de la UCA, José María Tojeira.
Llegados muy jóvenes de España, la generación de jesuitas encabezados por el que fue rector de la UCA Ignació Ellacuría, establecieron en El Salvador las bases de una sociedad crítica, desde la perspectiva de la Teología de la Liberación y de la llamada "opción preferencial por los pobres".
Ellacuría, así como otros cinco sacerdotes jesuitas y dos mujeres, fueron asesinados por el ejército salvadoreño el 16 de noviembre de 1989. Sólo Ibisate y Jon Sobrino se salvaron de la masacre al encontrarse fuera.
Noble misión de generación de jesuitas
Cuando la tarde del martes pasado languidecía, frente al ataúd de Ibisate, en una emotiva homilía, Jon Sobrino se refirió al papel desempeñado por una generación de la que ahora es el único sobreviviente.
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Foto: Allan Martell |
Ramón Pereira, habitante de la comunidad Don Bosco. |
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"De distinto temperamento, unos más radicales, otros más afables, de distintos conocimientos. Unos más especulativos filosóficos-teológicos, de distintos apostolados, unos ejerciendo más el ministerio sacerdotal y más dados a decir misa fuera; otros reflexionando más sobre la palabra, todos (los sacerdotes) fueron hermanos, ésa es la herencia que nos dejan a todos", exclamó Sobrino. "A aquella generación ya pertenecemos muy poquitos, hay gente mucho más joven, pero por mí no crean todo lo que oigan, pero sí piensen en que hubo gente como Ibisate, Ellacuría, Jon Cortina y Amando López y que todos llegaron y llegamos a formar una familia bastante bien avenida", recalcó el padre Jon.
Nacido el 24 de agosto de 1930 en Vitoria, en el país Vasco, España, Ibisate llegó a El Salvador en febrero de 1967 y de inmediato se incorporó a la junta de directores de la UCA, donde puso sus conocimientos de economía al servicio del análisis crítico de la realidad que vivía este país centroamericano.
Sobrino tras recordar que Ibisate "era el jesuita más conocido y más querido dentro de la universidad", señaló que escribió innumerables artículos sobre la economía mundial, desde la perspectiva de los pobres porque "era la opción por los pobres de un intelectual".
"Su ilusión (la de Ibisate) era aportar un grano de arena o más para que en este planeta desquiciado, que sigue desquiciado, aunque nos dicen que no tanto (...) que en este planeta prosperara la verdad y la vida, esa era su ilusión", enfatizó.
Pero en esa generación de jesuitas intelectuales no todo fue armonía y Sobrino recordó que en los años setenta, después de la reunión de la conferencia del episcopado latinoamericano en Medellín, Colombia (1968), "no todos los jesuitas pensábamos igual en la UCA, ni en el país, ni en la provincia ni en el mundo".
Recordó que a Ibisate "le asustaba un poco la radicalidad" de Ignacio Ellacuría con las nuevas ideas sobre la misión de la iglesia que impulsaba la denuncia profética.
Con el asesinato del sacerdote Rutilio Grande, "todo cambió", según Sobrino, por cuanto "su sangre derramada nos dio a todos una nueva luz y también a Ibisate y nos hizo a todos los jesuitas más hermanos, no perfectos, ustedes recordarán pleitos, pero en el fondo más hermanos".
En un mensaje enviado desde Toledo, España, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, destacó el apostolado del extinto sacerdote de "trabajar por los pobres desde su profunda sabiduría".
Para los periodistas salvadoreños que cubrieron temas de economía, la pérdida del padre Ibis es grande, porque faltará su "agudo análisis" de la actualidad.
La tarde del miércoles, luego de una emotiva misa de cuerpo presente el cofundador de la UCA fue sepultado en su parroquia, la capilla Jesucristo Liberador de esta universidad, pero sus ideas quedaron grabadas para siempre en decenas de libros y artículos.
Que descanse en paz.... |