Portada Multimedia Edición actual    
Ayuda
 
Portada / Noticias

 

 
 

Inversión, ocio y alimento:“La Tilapía”

Por Erika Domínguez
Periodista

Acostumbrados a levantarse bien temprano para echar las redes al agua del lago de Ilopango, no como un trabajo sino como un deporte, decenas de habitantes de la zona sobreviven animados y con la esperanza de superar la pobreza cultivando tilapias.

Foto: Erika Domínguez

Hay unos 1,000 pescadores, entre ellos unos 800 carnetizados como pescadores artesanales, deportivos o con carnet de permiso industrial.

Con el respaldo económico y técnico de la Asociación de Pescadores Amigos del Agua, los habitantes de la zona lacustre aglutinados en la cooperativa Nueva Esperanza se dedican al manejo “eficiente” de los viveros del pez.

Al igual que en el lago de Ilopango, a nivel nacional son unas 400 las cooperativas que reciben los ingresos cultivando tilapías.

Sacar un ciclo de producción no es nada fácil, porque así como se inicia toda empresa se tienen muchas dudas, pero ADEMIS (Agencia de desarrollo de los municipios de Soyapango, Ilopango y San Martín) han dado todo, desde las estructuras metálicas, flotadores, mayas y el alebín -pescado con unos 6 cms con el que inician la crianza- hasta toda la capacitación técnica para que sepan administrar bien sus recursos.

Para Don Jorge es ya un pasatiempo y no una obligación levantarse a las cinco de la mañana y tras caminar media hora para llegar al lago, empezar su negocio de pescador. Primero asegura que es importante estar bien bañado para no contaminar las jaulas donde crían los peces que son como bebes ya que se deben cuidar y revisar continuamente las 24 horas, es decir día y noche porque pueden contaminarse con facilidad.

Una paciente labor

Una de las muchas tareas es hacer un muestreo quincenal de 50 peces por jaula. Lo hacen a buenas seis de la mañana debido al mal trato que recibe el pez lo pesan y lo devuelven al lago. Existe una regla de tres que aplican para convertir el peso del pescado en la cantidad de gramos de comida que deben de darles a unos 5,000 especies que contienen las jaulas.

Pero la actividad diaria apenas comienza, ya que deben alimentarlos en el primer mes cuatro veces al día y hacer una revisión en la mañana y otra revisión por la tarde.

Esa revisión consiste en asegurarse que no haya basura en las mayas, mantener la playa limpia, sacar los peces muertos o inclusive si hay débiles que estén lastimados o en mal estado debido a que entre ellos mismos pueden golpearse con su espina dorsal a la hora de pelearse por atrapar su alimento.

Además las redes son chequeadas de que no estén rotas o que sobre tengan algún orificio que haga que los depredadores naturales se los coman, así como las aves marinas.

Los que se dedican a este tipo de actividades; son en su mayoría jóvenes, aunque hay excepciones, como Don jorge Bolaños que tiene 42 años. Él asegura que ya siente que le faltan fuerzas, ya que es un trabajo absorbente, pero lo bueno es que sus hijos de vez en cuando le ayudan a cubrir su turno, por lo general el de la noche.

Mucho trabajo y pocas ganancias

La labor de cuidar peces en los viveros tiene sus ventajas y desventajas, por lo general los pescadores lo ven como su forma de vida y se sienten útiles, aunque no bien remunerados. Por esta situación muchos se dedican a la pesca artesanal con trasmallo (red) y al cultivo del maíz o de árboles frutales para obtener ingresos adicionales.

Una de las razones por las que no son bien remunerados es porque el precio del alimento para el pez - el de más baja calidad- oscila entre 27. y 28 dólares.

Recuperar la inversión es difícil por cuanto venden la libra de tilapia a $1.40, por lo que los ingresos al final de un día son entre 7 y 8.dólares.

Las ventas en el mes alcanzan unos $150 ó $200, esto significa que en las cooperativas si son ocho los del grupo se tienen que dividir en partes iguales las ganancias lo cual da un salario promedio de unos $30 al mes.

El Centro para el Desarrollo de la Pesca y Acuicultura (CENDEPESCA) se apresta a presentar un informe anual de los ingresos que perciben unas 400 cooperativas que cultivan en viveros a nivel nacional.

Otra de las razones por las que no ven sus esfuerzos recompensados es porque en su mayoría estos jóvenes tienen que pagar por cooperativa a las instituciones que les han dado el financiamiento para poner su empresa, lo cual significan unos 10 años de obligación para con la institución. Las instituciones no puede administrar el trabajo que ellos realizan pero si como CENDEPESCA llevan un reporte de los ingresos que estos perciben y les dan todo el apoyo técnico que estos necesiten.

“No voy a mandar a comprar huevos si tengo pescado” dice Don Oscar Peña uno de los pescadores beneficiados con la dieta alimenticia del pez tilapía.

En ese contexto, sumidos en la pobreza y con un intenso trabajo por delante, los miembros de la cooperativa Nueva Esperanza esperan hacer honor a su nombre y abogan porque algún día se les presenten mejores ganancias para superar su situación económica.

 

 

 

 

 

 
Multimedia
 

Fotorreportaje:

El arte de pescar

 

   
Vínculos relacionados
 

La Tilapia

Centro de acuicultura