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Zona Sur de San Salvador: la inundación que se avecina

Daniel Valencia
Redacción

El ingeniero Walter Espinoza, encargado de la segunda etapa del trabajo de mitigación que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) está realizando en la zona sur de la capital, no tiene reparos en calificar la obra como “tardía y atrasada”. Sin desenfado, luego de echarle un vistazo a la cuadrilla de hombres con camiseta amarilla que están sacando lodo de un hoyo de más de 20 metros, dice que cuando “el invierno caiga sobre la capital” puede pasar cualquier cosa en los barrios La Vega, Candelaria y Modelo.

Foto: Daniel Valencia

Miguel Arteaga (14 años) observa a la cámara mientras, al fondo, trabajadores del MOP continúan con la construcción de la bóveda gigante en el Barrio La Vega.

A escasos 20 metros de donde el está parado, Julio Alfaro, habitante de La Vega, señala que la bóveda gigante que el MOP está construyendo frente a su casa significa un alivio y un “hasta siempre” al problema con el que ha vivido en los últimos seis años: la inundación. Pero el señor Alfaro está muy consciente de que cuando entre el invierno, una vez más, deberá sacar, literalmente, sus trapos al sol luego del paso de la crecida del Río Acelhuate.

“Se ve que puede pasar porque se han tardado. Pero si con una mojada más nos garantizan cero inundación para después, vale la pena aguantar”, dice, aún cuando reconoce el peligro que conlleva esa mojada “de más”.

Y es que el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) calcula que a partir del 10 de mayo –si no antes-, las nubes comenzarán a posarse en el cielo de la capital. Si eso pasa, las consecuencias para estas tres colonias populosas del sur de San Salvador serían graves. Esto, porque el sistema de alcantarillado de la zona, que data de 1920 y que necesita más de 150 millones de colones para ser completamente renovado -según un estudio de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados, publicado en 2004-, ha sido la principal causa del problema.

Para evitar una inundación que termine de socavar el suelo de la zona sur de la capital, desde diciembre de 2005, Obras Publicas ha realizado estudios y análisis para encontrar la mejor “estrategia” que evite más inundaciones por el desbordamiento del Acelhuate en esta zona, que abarca unos cuatro kilómetros de diámetro.

La idea de crear un plan de mitigación para La Vega, Candelaria y Modelo surgió luego de que estos tres barrios sufrieran los estragos de la tormenta tropical Stan en octubre del año pasado (casas inundadas, hundimiento del suelo, edificios a punto de colapsar…).

A finales de diciembre de 2005, tanto el MOP como la Alcaldía Municipal de San Salvador (AMSS) llegaron a la conclusión de que la mejor respuesta era construir una bóveda gigante al inicio de La Vega, lugar en donde habitan unas mil personas.

La coordinación entre ambas instituciones sorprendió a los habitantes de La Vega dado que un mes después de Stan (noviembre), Obras Públicas había dejado la responsabilidad sólo a la AMSS y viceversa.

“Pero de repente aparecieron técnicos de los dos lados a ver qué hacían. Lástima que no tomaron la mejor decisión”, dice Jorge Medina, habitante del Barrio Modelo, en tono de crítica hacia la construcción de la Bóveda.

¿Mala estrategia?

Para construir la bóveda por donde se espera que fluya el cauce del Acelhuate -y no inunde las colonias aledañas-, el MOP ha cavado profundo. Esta obra mide unos 30 metros de largo por 20 de ancho. En años anteriores, el agua en la zona ha subido hasta los 10 metros inundando casas, calles y socavando el suelo de los edificios de apartamentos. En teoría, la nueva bóveda aligeraría el flujo de las aguas negras del río y permitiría que estas desemboquen con normalidad en el arenal Montserrat, ubicado a unos 2 kilómetros más abajo, a un costado del bulevar Venezuela.

En ese lugar, el MOP está construyendo diques en las cercanías de los barrios Modelo y Candelaria, las otras dos zonas más afectadas por las inundaciones.

“Pero como le repito, las obras tienen un plazo de 90 días y apenas llevamos el 25% de eso. (13 días)”, advierte Espinoza.

Mientras la bóveda gigante se construye en La Vega, para evitar que se inunde con el agua del Acelhuate la zona de excavación y de “solidificación del cemento” -que servirá de base para la construcción-, las cuadrillas de trabajadores han montado una pequeña presa que se ha convertido en el dolor de cabeza para los habitantes de esta colonia.

De este “charco inmundo”, como le llama Manuel Rivas, emana una pestilencia capaz de provocar vómitos a quien no esté acostumbrado a tan mal olor.

“Ya no podemos vivir con esta mierda en la nariz”, dice Rivas con cólera. Él tiene siete años de vivir en La Vega y es a quien el olor le llega a las fosas nasales con más fuerza (vive justo en donde la pequeña represa ha acumulado todos los desechos que corren por el río).

Para que Manuel respire aire limpio, sin embargo, falta mucho. Carlos Ruiz, director de Planificación Vial del MOP, ha prometido que las obras de mitigación en esta zona finalizarán antes de que inicie la época de invierno; y ha descartado, además, que los habitantes de la zona vayan a sufrir pérdidas considerables si las lluvias caen antes de tiempo.

Espinoza, al respecto, dice tener “un poco” de duda. “Estamos pretendiendo correr contra todo pero es evidente que el invierno no va a perdonar”, dice. “Los procesos se están realizando con gran velocidad y ocupando todo la tecnología para salir adelante”, agrega.

A Nicolás Comayagua, la espera por una solución al problema o por otra inundación no le causa ni alegría ni miedo. Tiene 14 años de vivir en Candelaria y asegura estar “curtido” por tantas inundaciones. Otra repunta, dice, no le quitará el sueño. “De todo modos ya estamos acostumbrados a vivir con el agua sucia y el lodo hasta la cintura siempre que llueve”, comenta.