Educación Semipresencial: una nueva oportunidad para muchos
Por Andrea Pinto
Periodista
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Foto: Andrea Pinto |
A pesar de las dificultades laborales y económicas, más de 30, 000 alumnos estudian el bachillerato bajo el sistema de Educación Semipresencial. |
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La vida de Flor comenzó a dar un nuevo giro, debido a que está a punto de graduarse de bachiller. Ha conseguido el empleo que siempre ha querido y con esto la posibilidad de seguirse superando en la vida.
Atraída por el deseo de superación y para engrosar la lista de los más de 30.000 alumnos del también llamado bachillerato a distancia, Flor debe cumplir con una agotadora jornada.
A las seis de la mañana, Flor de María Hernández de 24 años de edad, debe estar bañada y preparada para iniciar actividades de lo que será un día cualquiera. “Hay que levantarse temprano y tener listos a los niños para llevarlos a la escuela a las siete y media”, asegura.
A las ocho entra a trabajar en una oficina jurídica. “Es el trabajo que yo siempre quise. Para empezar, mi meta es superarme poco a poco”.
Ella realizó sus estudios en la escuela Walter Thilo Denninger, en Antiguo Cuscatlán. Su madre, que falleció hace 15 días, le proporcionó todos sus estudios básicos. Pero como muchos de sus compañeros, Flor no tuvo la oportunidad de estudiar en el bachillerato presencial por cuidar a sus dos hijos, Carlitos de siete años y Florcita de cinco.
Convencida de seguir adelante en su formación académica, Flor se enteró que funcionaba el llamado bachillerato a Distancia, un programa que nació el 9 de junio de 1986 bajo el nombre de Programa de Educación Básica a Distancia (PREBAD).
Ya para finales de 1989, se creó la Dirección Nacional de Educación y administrativamente el Sistema de Educación a Distancia pasó a depender de la dirección de Adultos a partir de 1990.
En el presente, el bachillerato a distancia cambió su nombre a Educación Semipresencial, bajo la Dirección del Programa Edúcame, contemplado en el denominado Plan de Educación 2021.
Beneficios para los aspirantes a bachilleres
Este programa – de Educación Semipresencial - fue creado para dar oportunidad de continuar estudios de bachillerato general, a la población joven y adulta que por diversas circunstancias no siguieron sus estudios en el sistema presencial y que no disponen del tiempo necesario para asistir diariamente.
Bajo este nuevo concepto de formación, cada sábado y muy animada Flor y 146 estudiantes más asisten de 1 a 5:30 pm al Instituto Nacional de Antiguo Cuscatlán (INAC) a recibir las clases que son impartidas por alumnos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA).
Los beneficiados del programa Semipresencial, aseguran que existe un buen entendimiento con los bachilleres-maestros debido a que muchos de ellos también trabajan.
Los estudiantes universitarios que asisten como tutores a impartir las clases forman parte de una alianza de ayuda mutua del ministerio de Educación y la UCA. Ese valioso aporte se contempla por medio de horas sociales o prácticas de profesorado en ese sistema. Otras universidades e instituciones también brindan apoyo a este sector.
Cómo funciona
El año de estudio, se divide en seis módulos con temas a los que les dedica una hora diaria en casa, en ese sentido, luego de que sus niños han hecho los deberes del colegio y ha terminado con sus labores de la casa Flor se dedica a estudiar.
Además, todos los días al salir de su trabajo Flor debe ayudar a su tía con la que se ha criado a vender el atol “shuco” en una calle adyacente a su casa. “Ahorita estoy atrasada, estoy pendiente con unos exámenes de algunas materias porque como mi mamá se murió, me dijeron que no me los iban a hacer. Me está tocando pesado, pero como dice mi esposo, ahora ya empecé tengo que terminar de estudiar”.
Con un salario de 45 dólares mensuales, para sus gastos personales y los de sus hijos, Flor paga el dólar que le exige el INAC. Actualmente se encuentra cursando el tercer año de bachillerato.
El novedoso y mejorado programa de Educación Semipresencial, está localizado en 221 sedes de educación distribuidas en los 14 departamentos del país, prioritariamente en las zonas rurales y urbano-marginales. Para el año 2005, los alumnos sobrepasaban la cantidad de 30,555.
Entre los 146 alumnos sabatinos del INAC, figuran jóvenes, madres de familias, minusválidos y personas mayores que llegan de Antiguo Cuscatlán, Lourdes, Santa Tecla, Zaragoza y de algunos municipios de San Salvador. Todos tienen la meta común de lograr cumplir su más grande sueño: graduarse de bachilleres.
Pero los sueños de Flor no terminan con alcanzar el bachillerato, ella piensa iniciar un técnico en la universidad, aunque no está tan segura de poder lograrlo por su condición económica, pero confía que con la ayuda de Dios y de su nueva jefa hará el intento.
Otros futuros bachilleres
Un joven que también está a punto de lograr su bachillerato es Oscar Joel González, quien cursa su tercer año en el instituto de Antiguo Cuscatlán.
"Es bien difícil estudiar por falta de tiempo, pero uno debe de hacerle ganas porque esto es para el beneficio de los hijos y de toda la familia también", comentó González.
Cansado y desvelado por cubrir turnos de hasta 12 horas, Oscar Joel no se desanima y para estudiar hace uso del permiso extendido por la empresa en la que labora que es Salvaplastic. Todo esto para darle a su hija Stephanie de seis años una mejor educación.
También se incluye en el programa Semipresencial, Juan Carlos López, un joven que se presenta con su cabellera teñida y al último grito de la moda, pero que desde hace cinco años debe laborar en una pequeña sastrería de Antiguo Cuscatlán.
Actualmente Juan Carlos, es uno de los alumnos de segundo año de bachillerato, pero su sacrificio viene desde octavo grado cuando inició clases nocturnas.
Al terminar su bachillerato, Juan Carlos piensa conseguir una oportunidad para estudiar una la licenciatura en computación en una universidad o por lo menos cursar un técnico, ya que eso implicaría un mejor trabajo y un mejor sueldo.
Habla coordinadora del programa
"Los progresos del programa se pueden observar en diversas dimensiones. Tenemos conocimiento que varios graduados del programa a distancia, ahora trabajan en la Asamblea Legislativa. Además estos programas ayudan al desarrollo de las comunidades de bajos recursos, en donde la única educación que reciben es ésta", afirmó Araceli Ibáñez, Coordinadora del programa de Educación Semipresencial
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