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Tecnología para sordos, aún en pañales

Por Lorena Juárez 
Periodista

En En El Salvador, ya se han iniciado las investigaciones sobre tecnología que ayude a los sordos a aprender, pero todavía falta un largo trecho. La voz, las imágenes y el lenguaje a señas son las herramientas de enseñanza.

Foto: Lorena Juárez

En silencio.En la clase de lectoescritura se enseña a leer por medio de grafemas y medios visuales.

El camino está iniciado. “Ya hay un precedente”, sostiene el ingeniero en electrónica Jorge Alonso López, de la Universidad Don Bosco, en Soyapango, San Salvador. Pero también admite: “Las investigaciones tecnológicas aún están en pañales”.

El proyecto de un sistema computacional de reconocimiento de voz arrancó como una aventura. López lo define como un camino desafiante. Este sistema, en el 2001, fue planteado por la Escuela de Electrónica al Departamento de Investigaciones, luego en el 2004 se inició y hasta ahora no hay fecha de conclusión.

El sistema computacional de reconocimiento de voz es un proyecto incipiente, su primer paso dado es reconocer algunos fonemas. La promesa es que se convierta en una interfaz entre las personas sordas y los que no pueden comunicarse, por medio del lenguaje de señas. López explica que era necesario tener la capacidad de comprender qué algoritmos usaban otros para poder crear un sistema propio.

Si bien es cierto hay programas comerciales que decodifican las señales acústicas, estos no son una respuesta viable para la comunidad de sordos que hay en El Salvador, porque son muy caros. (ver recuadro)

Cecilia Gutiérrez, terapista de lenguaje en la Escuela Cristiana de Sordos, en San Salvador, atiende a unos 70 estudiantes en este centro. Ella enumera una lista de requisitos que debe cumplir un sistema tecnológico que ayude a las personas sordas a aprender: debe ser potente, que tenga movilidad, que encierre las frecuencias en las que es posible que los sordos escuchen (que superen los 85 dB: sordera severa), pero sobre todo pide casi un milagro: que sea de bajo costo.

Aprender a leer

En la Escuela Cristiana de Sordos, se acaba de terminar el recreo. Los estudiantes de kínder a sexto grado se agolpan y forman una fila. Está por iniciar la clase de lectoescritura. Gutiérrez explica que los sordos aprenden por medios más visuales. “Comenzamos enseñando los grafemas, les enseñamos que tienen un significado, que tienen que estar en un orden específico para que signifiquen. Y se van haciendo asociaciones de grafemas. Después, se relaciona con la oración para que sepan que hay un significado en conjunto”, sostiene Gutiérrez.

En el salón de lectoescritura, el alumnado aprende a leer con este proceso visual, ya que no es posible por medio de fonemas. Entonces, se recurre a las imágenes. La profesora le pide a una alumna que deletree “Ilopango”; ella se para y deletrea, sin embargo la docente le dice que todavía le falta una letra. Ensayo y error. Finalmente, la niña deletrea con sus manos: I-l-o-p-a-n-g-o.

El sistema computacional de reconocimiento de voz exige un requisito: que el usuario sepa leer. Un detalle importante que para la docencia del Centro es un reto diario. En El Salvador, la limitante sigue siendo la misma, no todos los sordos y sordas han aprendido a leer. Quizá este sea el talón de Aquiles de la propuesta del sistema decodificador.

Magdalena de Velásquez, de la Jefatura de Atención de Necesidades Educativas Especiales, consultora que trabaja con el Ministerio de Educación, sostiene que antes de 2006 no ha habido una sistematización del número de sordos que han aprendido a leer. Hasta hace poco, su institución se puso una meta de alfabetización: 250 para 2006, en los primeros niveles. Esto es primer y segundo grado de primaria.

Irónicamente, para el 2007 no hay metas.

La alfabetización de los sordos es necesaria para que un sistema decodificador que pasa a texto sea útil, así opina Eugenio González, estudiante de la Universidad Tecnológica, en San Salvador, intérprete y profesor para sordos. Sin embargo, el profesional se inclina más por los intérpretes virtuales que ya existen en el mercado. Ellos son personajes creados por computadora a manera de dibujo animado que escuchan la voz humana, desde la televisión, y la decodifican a lenguaje de señas en un recuadro pequeño de la pantalla.

Puertas cerradas

El ingeniero López afirma que este primer intento es satisfactorio, porque en esta “aventura” no hay mucha gente capacitada en la universidad para continuar con el proyecto. “Técnicamente sí es viable, porque hay aplicaciones”, señaló. Es decir, es posible que el sistema reconozca las vocales y sílabas sonoras, de ahí la necesidad de recurrir a instrumentos del dominio de la frecuencia o técnicas de inteligencia artificial.

Pero no hay apoyo en la investigación tecnológica en el país. “Necesitamos personal capacitado, recursos financieros, digamos de empresas, como ocurre en otros países. Tal vez incentivos para que los que se van a capacitar a otro lado sí regresen al país”, enfatiza López. “Es importante este precedente, porque en este proyecto se ha iniciado de cero, no se han usado investigaciones comerciales, porque la tecnología es cerrada”.

Además está el obstáculo de las patentes y el derecho de explotar un proyecto como este, “no podemos usar algoritmos que otros ya han patentado, tenemos que hallar los nuestros,” dijo López.

Este sistema de reconocimiento de voz es solo la base para que luego haya una investigación más profunda. La interrogante es: ¿cuándo iniciará esta nueva investigación o si se finalizará la actual?

Por lo pronto, el abanico de opciones tecnológicas para las personas sordas no es tan amplio. Los instrumentos son los mismos: la voz, las señas y, con suerte, un micrófono amplificador.

 

 

 

 

 

 

Una diferencia que marca

 

Los expertos tienen las medidas de audición de las personas sordas

•  El rango de audición normal oscila entre los 20Hz y los 20 KHz.

•  La audición normal está entre los 25 dB.

•  la mayoría de los estudiantes sordos de la escuela adolece de pérdida profunda de audición, escuchan a más de 85 dB.

   

Tecnología costosa

 

La tecnología que ayudaría a escuchar es cara.

• Teléfono que transmite mensajes por medio de una pantalla, memoria de 32 KB, modelo compacto: $269, sin gastos de envío, $249 con impresora.

•  Las reparaciones de aparatos auditivos oscilan entre $100, y cada par de baterías dura de dos a tres días y cuesta unos $3 cada par.

•  Al mes, si se usan como mínimo 10 pares, el total es de $30, solo en baterías.

   
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