Río Tacuazín: Impactado por la contaminación
Por Rosa Mixco
Periodista
El otrora caudaloso y limpio río El Tacuazín por el descuido de los habitantes de su cuenca aceleradamente se incorpora a la lista hidrográfica contaminada de nuestro país. Sabedores de lo que pierden, moradores aledaños deciden salir al rescate de la ribera con la recolección de los residuos que la corriente lleva. Este mismo accionar, les sirve como un medio para ganarse la vida ya que el fenómeno del reciclaje se ha convertido en ayuda constante para la descontaminación del Tacuazín.
 |
Foto: Rosa Mixco |
La recolección de desechos en la Microcuenca del Río El Tacuazín ayuda a la descontaminación y proveer de ingresos económicos a los pobladores aledaños . |
|
Se comienza a escuchar el canto de la corriente cuando el mal olor, los vuelos audaces de zopes cazadores y el bajo índice de calidad de vida eran lo más evidente y resaltante que el río mismo. La contaminación por deposición de basura era la respuesta más acertada a la interrogante del porqué el plástico, latas, llantas, residuos de comida y esqueletos de lo que algún día fueron aparatos electrodomésticos. El Río Tacuazín, también conocido como Microcuenca, es uno de los relatos en vivo de la contaminación ambiental que sufre nuestro país.
Los municipios de Huizúcar y La Libertad comparten las 1.553.75 hectáreas de la Microcuenca del Río Tacuazín, la cual forma parte de la región hidrográfica de Mandinga que desemboca al estero de San Diego. Son dos alcaldías quienes conllevan la jurisdicción del suelo de la Microcuenca. La alcaldía de La Libertad y la Asociación de Desarrollo Comunal Las Palmeras (ADESCOPAL) trabajan en proyectos para el manejo de los desechos sólidos encontrados en el río.
Existen cuatro comunidades: San Juan Buenavista, Nuevo Amanecer, El Coyolar y Zacatillo, quienes se ven afectadas por la contaminación de la rivera y por la usurpación de terreno para un botadero de basura, a cielo abierto, del cual ninguna de las dos alcaldías puede identificar datos concretos del provenir del promontorio. Marvin Cabrera, encargado de gestión de proyectos de ADESCOPAL, apunta a que el impacto de las actividades de contaminación sobre la Microcuenca desemboca al mar y prolifera diferentes tipos de enfermedades, predominando las intestinales.
Organizaciones como la Fundación de Asistencia Técnica para el Desarrollo Comunal Salvadoreño (ASISTECOS) realizan propuestas que sirven para mejorar el desarrollo sostenible de los recursos existentes en la Microcuenca y así, beneficiar las condiciones de vida de la población aledaña.
La Microcuenca del Río Tacuazín cuenta un tipo de suelo que tiene limitaciones para los cultivos intensivos y requiere prácticas con obras especiales de conservación, algo difíciles y costosas de aplicar. “Si a todo lo anterior agregamos la falta de conciencia ambiental, el uso inadecuado de las áreas agrícolas… vemos lo que se aprecia… que acá viven en una bajísima calidad de vida”, relata Blanca Juárez quien es directora de ASISTECOS.
Climatológicamente, en El Salvador, se observan dos épocas en el año: la lluviosa y la seca. Este marco de cambio, condiciona los usos potenciales del agua: por la distribución y los sistemas de almacenamiento del vital líquido. A esta distribución, se le agrega el alto grado de deforestación existente en el territorio de la Microcuenca, consecuencia de la rápida expansión de la frontera agrícola, ante la necesidad de buscar suelo cultivable para garantizar la alimentación de gran parte de la población del medio rural.
Buscando un modo de vivir entre la basura
La falta de empleos permanentes y la reducción de producción agropecuaria, por prácticas agrícolas inadecuadas en los sistemas productivos de la zona, ha llevado a los habitantes a disminuir sus ingresos económicos. Lo anterior, tiene como efecto el bajo poder adquisitivo de bienes, servicios y una dieta no balanceada.
Para no seguir la muletilla de emigrar hacia el extranjero, por el poco desarrollo económico, a los habitantes de las comunidades aledañas a la Microcuenca se las ha hecho necesario implementar una actividad poco querida, pero muy necesitada: recoger los desechos que el río lleva. “Se recoge lo que venga con la correntada… pues a veces sacamos plástico más que todo, lo vendemos allá en San Salvador” cuenta Francisca Gómez, recolectora de desechos.
Para la directora de ASISTECOS, una solución viable estaría radicada en el manejo integral de los recursos naturales de la cuenca que permitan mejorar la calidad de vida. Además, la planeación del manejo de fincas diversificadas podrá ofrecer una alternativa sostenible e integral de producción, que permitan la obtención de ingresos más fijos. “Los habitantes de estas comunidades recogen cientos de desperdicios que ellos mismos reciclan… es su medio de vida, pero no hay que dejar de lado que están ayudando a decontaminar un poco la Microcuenca”.
Otro factor, al que se le atribuye la contaminación de la Microcuenca, es la acción contaminante directa del hombre sobre el recurso hidrológico. Lo anterior, es un riesgo para los ecosistemas y para la salud de la misma población por los vertidos domésticos, los de las industrias, los residuos líquidos de los basureros, etc.
En el presente, no existe una política eficaz para regular el deterioro del medio ambiente y sus componentes. La urbanización progresiva, que tiene como consecuencia la degradación del suelo y el incremento de la erosión, permite el deslave de ciertas sustancias contaminantes notorias que son traducidas a espuma acumulada en las orillas de la cuenca.
Esta contaminación actual, evidenciada en la Microcuenca Tacuazín, será la herencia a las futuras generaciones. Si este paisaje tan aterrador que se presenta de terrenos degradados, recursos naturales deteriorados sin reservas forestales se traduce a una baja infiltración, retención, y captación de agua para los mantos acuíferos; vale la pena preguntarnos… ¿cuándo será el final de esta contaminación?... Mientras las soluciones llegan y las preguntas se responden; los zopes vuelan sobre la contaminación constante, la espuma del río se eleva y los lugareños piensan qué desechos llegarán mañana para sobrevivir, pues si no hay solución inmediata optan por el dicho popular: - Si no puedes contra el, únetele - |
|
 |
| Hidrografía del río El Tacuazín |
|
| |
| Nace de la unión de las quebradas El Manune y El Tacuazín en los cantones de San Juan Buenavista y Melara. Posee una longitud de 3 Km. y desemboca en el Brazo de la Angostura del estero de San Diego.
La región cuenta con diferentes recursos hidrológicos cuyos comportamientos se encuentran en función de una complicada red de quebradas que descargan en cauces mayores. Estas dan origen a las aguas superficiales en varios riachuelos que forman los ríos: Aquiquisquillo, El Tacuazín, Chanseñora, La Miquera y Mayuapa.
Existe una vertiente de agua subterránea el cual se encuentra en la finca Santa Marta, del cantón San Juan Buenavista, y abastece de agua a las comunidades de: Santa Marta, El Zacatillo, San Juan Buenavista, Nuevo Amanecer y El Coyolar.
El sistema de captación se hace a través de dos tanques en donde se almacena y se distribuye, por gravedad, hacia los tanques y pilas de las comunidades arriba descritas. |
|
| |
|
|
| |
|
| |
| |
| |
|