Solo recuerdos. Historia de niños de padres inmigrantes
Por Ivonne Vásquez
Periodista
Un lugar donde el sol quema la piel y a cada cuadra te dicen que tengas cuidado porque ese es territorio de maras. Luego una maraña de subidas, bajadas, cruces y soledad son una señal inequívoca de que se llegó a la comunidad la Chacra, ubicada en la periferia de San Salvador.
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Foto:Ivonne Vásquezl |
Lucy y Stanley intentan sonreír aun cuando la soledad los acompaña a diario y los recuerdos les roban en pensamiento mientras hablan de la experiencia de ser hijos de padres inmigrantes. |
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En la Chacra, según datos estadísticos proporcionados por la Policía Nacional Civil y la Fiscalía General de la República, una persona muere cada semana en enfrentamientos de pandillas rivales.
Sin embargo, en esta comunidad, los niños aún estudian, juegan, ríen y se olvidan por un momento de esa realidad que los marca y de aquel día en que sus padres les dijeron adiós y se lanzaron en busca del “sueño americano”.
Empujados por la falta de empleo al igual que miles de salvadoreños, los habitantes de la Chacra también optaron desafiar los peligros de una emigración clandestina.
Luz Angélica Rivas, una niña que cursa séptimo grado en la escuela Fe y Alegría, tiene su explicación sobre la migración:“ Las personas van a establecerse a un lugar (EE.UU.), por las causas que hay en nuestro país de buscar trabajo”.
Pero aún no terminaba de explicar el “lesivo concepto de la migración”, cuando Luz Angélica se quedó mirando fijamente su cuaderno y, como si tuviera miedo, de sus ojos comenzaron a brotar lágrimas.
Lucy, como a ella le gusta que le llamen, piensa mucho en su mamá, en como le estará yendo allá en los Estados Unidos, donde “es bien duro trabajar”. Sin embargo, se resigna pensando en lo afortunada que es al tener a su padre y hermanos cerca de ella.
Y es que la migración deja sus secuelas en aquellos lugares, donde los niños viven con sus abuelos, tíos o hermanos, porque su papá, mamá o ambos tomaron la decisión de sacarlos adelante aun a costa de no volver a verlos.
Aunque ese cariño de padres es irremplazable, los niños intentan entender el sacrificio que estos han hecho por ellos. “Yo miro lo que ha hecho mi mamá por nosotros para que mis hermanos y yo tengamos una mejor vida, una mejor casa”,
El grado de soledad que vive Lucy lo advertí como periodista cuando me preguntaba si era su amiga, si podía contar conmigo para lo que fuera.
El drama también lo vive Stanley
Stanley, compañero de Lucy, también ha pasado por la experiencia. De la cual, aún no puede hablar con facilidad. “A veces es difícil, a veces no siento nada casi, como desde pequeño me vengo criando con mi abuela, porque era ella la que me cuidaba siempre, porque mi mami se iba a trabajar bien de mañanita y llegaba tarde”, comenta Stanley.
Al narrar su caso, y mientras se recuesta sobre la mesa del salón de maestros de la escuela de la Chacra, la voz de Stanley se corta de vez en cuando. Sus ojos me miran sin mirarme. Y es que en esta zona, la mayoría de los niños proviene de hogares en los cuales al menos uno de los padres emigró, y son los abuelos, los tíos o los hermanos mayores los que han tenido que asumir ese rol.
Esa es su segunda familia. Porque la migraciones “ejercen sobre diversas dimensiones (económicas, sociales, políticas, culturales, etc.) de las vidas, tanto de los que emigran como de quienes permanecen en el país”, según el Informe de Desarrollo Humano del 2005, realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD).
Dado que las familias se dividen, las comunidades se desarticulan y el concepto de familia se va transformando, porque muchos se han visto obligados a adoptar nuevas formas de funcionamiento desembocando en “una mayor participación de parientes que no forman parte de la familia nuclear” y en la “reasignación de roles dentro del hogar”, comenta Katerin Andrade, exencargada del programa de emigrantes en el PNUD.
Esperanza de una llamada
“No sé cuando mi mamá va llamar, porque no tiene día”, expresa Stanley. Pero igual sigue esperando, aun cuando sabe que ella tiene una nueva familia en los Estados Unidos, y él un nuevo hermanito a quien no puede conocer porque su mamá no ha resuelto su situación legal en aquel país del norte, que en el 2002 recibía un aproximado de 189,000 salvadoreños indocumentados, según Cuadernos de Desarrollo Humano, del PNUD.
La madre de Stanley tiene apenas tres años de haberse ido. La impulso la necesidad económica, porque el dinero no le alcanzaba. Ahora, su actual esposo fue deportado por migración en una redada y ella se ha quedado sola, con un niño que educar y alimentar.
Mientras su hijo aún recuerda el día en que partió. “La fuimos a dejar a la terminal, ese día estaba lloviendo, solo ví la seña que me dijó salú”, explica.
Aspiraciones lejos del norte
A pesar de su corta edad, Lucy y Stanley, aspiran a un mejor futuro que el de sus padres. Quieren terminar la escuela, graduarse de bachilleres, ir a la universidad, titularse. Ellos no quieren verse obligados a seguir el camino de sus padres, quienes se fueron en pos del norte.
“Yo cuando sea grande quisiera hacer así como mi primo…el estudia de día y se va como a las dos de la tarde a trabajar, y llega en las madrugadas, y se va a estudiar todo desvelado”, externo Stanley.
Ellos saben que la realidad allá es otra, muy diferente a la que se reflejan en las películas. Incluso, “las personas pueden estar viviendo peor que los pobres”, reconocen. Por lo mismo, prefieren ver las ventajas que tienen en el país, y los sueños que pueden cumplir en el mismo sin exponerse a una dura travesía que los lleve lejos de su casa, de su familia, porque no quieren que la conciencia les diga a diario que cometieron un error. |
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Se les pidió a Stanley y Lucy que dijeran lo primero que se les viniera a la mente al escuchar las siguientes palabras: |
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Mamá
Lucy: Familia.
Stanley: Es lo que un niño más siente a veces.
País
Lucy: Si mi mamá estuviera aquí, la ternura que me prestaba.
Stanley: Cuando mi mamá migro que pasó por varios países.
Soledad
Lucy: Todo lo que guardamos adentro en el transcurso que mi mamá ha estado allá. Toda la falta que ella no ha hecho.
Stanley: Lo que siento.
Abuelos
Lucy: Con las que hemos quedado.
Stanley: Es con la persona que nos llevamos más.
Casa
Lucy: Un hogar.
Stanley: Un lugar donde hubiera felicidad, respeto entre familia.
Escuela
Lucy: Una gran ayuda para mí, como una protección.
Stanley: Un lugar donde ayudan a los niños a escribir, a leer, a desarrollarse |
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| Viviendo con Status Ilegal La cruz del Inmigrante |
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Un total de 365 personas murieron el año pasado en la frontera de México con Estados Unidos, entre ellos, niños, informó La Gaceta. Sin embargo, miles de inmigrantes salvadoreños siguen intentando atravesar la frontera, soportando el intenso calor de la tarde y el frío de las noches en el desierto. Exponiéndose a tratar con coyotes, a que los secuestren en el camino, lo cual aumenta el número de personas que han ido en pos del sueño americano, pero que nunca llegan a concretarlo |
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Un promedio de 70 mil salvadoreños emigra a los Estados Unidos anualmente en busca de trabajo y bienestar, así como escape a la situación de extrema pobreza en la que el país se ha ido hundiendo, especialmente en los últimos 10 años, cuando áreas económicas como la agricultura fueron abandonadas con políticas que privilegiaron a los sectores financieros y comerciales, según el periódico en línea La Opinión Digital. |
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