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“Si sales conmigo, te aumento el sueldo, si no te despido”

Lavinia Artiga
Periodista

“Buenos días, preciosura” es lo primero que escucha al entrar a la oficina-dice Jessica Mendoza de 22 años. Las paredes y los corredores de las oficinas parecen ser los únicos que escuchan al jefe acosador hacer propuestas irrespetuosas a Jessica, su subalterna, por medio de sobornos y amenazas.

Foto: Lavinia Artiga

El acoso sexual puede conllevar a arruinar la vida de a mujer, por lo tanto, por muy sutil e inofensivo que parezca es necesario que se denuncie.

Con los “buenos días…”comienza todo lo que tiene que soportar Jessica de su jefe. Después el jefe la llama a la oficina para coordinar todo el trabajo que harán el día y aprovechando que se encuentra a solas comienza a intimidarla con palabras acosadoras. “Para explicarme cómo tengo que hacer un gráfico tiene que utilizar mi pierna como pizarra”.

La incomodidad se apodera de su ser cuando siente las miraditas que le hace, “el viejo chuco”- como le dice ella- y el guiño de ojo cada vez que vuelve a verla. Además utiliza palabras que parecerían inofensivas como si fuesen halagos “que ojitos más lindos tiene” “que manos más delicadas” y poco a poco se va acercando para tratar de tocarla sin que nadie se de cuenta lo que está tratando de hacer.


“Y cómo le pongo el dedo- expresa Mendoza - si es el gerente y me acaba de salir esta plaza y yo no quiero perderla, además ni me van a creer, porque él sólo me dice cosas cuando no hay nadie cerca.” Poner una denuncia no es fácil sobre todo cuando se tiene a todo un sistema de justicia que no le toma la importancia que debe a este tipo de violencia.

El chantaje como factor de seducción

A veces el “jefe” la invita a almorzar fuera de la oficina y ella se ve obligada a acceder, porque sino se enoja con ella y la pone trabajo extra para que no se vaya temprano a su casa.

El chantaje es una de las estrategias que utilizan estos acosadores para abordar a sus víctimas “dame un beso o te despido” o les ofrecen ascenderlas de puesto, aumentarles el sueldo y también están las amenazas, “si le decís a alguien no te van a creer y voy a hacer que te quiten el trabajo”.

Jessica, así como otras mujeres, se siente vulnerable ante este tipo de problemática, porque las leyes no apoyan, al contrario, vuelven la espalda.

En este caso prefiere no poner la denuncia por miedo a que las repercusiones caigan sobre ella. En la fiscalía y en la Policía le piden que tenga pruebas o que tenga testigos, probar de forma explícita y tangente que su jefe la está acosando. Pero las miradas, los gestos vulgares y morbosos, los piropos y cada una de las palabras, si le toca la pierna o la mano, etc. De todo eso no se puede recopilar un archivo de pruebas, entonces es por eso que ha decidido callar.

Además la necesidad de llevar el sustento diario para su hijo de dos meses la hace que soporte estas agresiones y guardar silencio, sólo agacha la cabeza para no perder su empleo.

El costo de la denuncia

Una amiga de Jessica, Sandra, trato de poner la denuncia, porque también sufría de acoso en su trabajo, pero lo único que logró es que la despidieran de su trabajo, porque no tenía las pruebas necesarias, y fue su superior quién la acusaba a ella de ser la que le “coqueteaba” y que si él le decía cosas era porque ella lo provocaba.

Pero dejar pasar este tipo de acciones a los superiores puede conllevar a la fatalidad, ya que estos se sienten en libertad de acosarlas, no sólo en la oficina, sino también fuera de ella.

“No le basta con pasar insinuándome cosas sucias todo el día, sino que también me llama a la casa o al celular para decirme que está pensando en mi y que quisiera que estuviera con él en ese momento”, comenta Mendoza.

Además de eso casi todas las noches el “jefe” espera a que salga de trabajar para ofrecerle llevarla a casa y ella tiene que inventar miles de excusas para justificar sus negativas. Así como este caso, muchas mujeres, tienen que lidiar con sus agresores las 24 horas del día.

El hostigamiento por parte de su jefe ha ocasionado, en Jessica, una serie de problemas psicológicos y también ha afectado su salud. Por las noches tiene pesadillas con él, esto es cuando puede dormir, porque generalmente sufre de insomnio, debido al trastorno en el sistema nervioso y distorsiona su comportamiento.

Todo este tipo de conducta del agresor: las palabras, gestos y acciones que le dicen a sus víctimas, por muy dulces y bonitas que sean, acosan, coercionan, presionan e intimidan a las mujeres.

El acosador de Jessica se vale del poder que ejerce sobre ella como principal arma para lograr estos objetivos.

El poder jerárquico es una de las características del perfil de este tipo de hombres. Lo jefes se valen de posición para tratar en lo máximo de someter a sus deseos a sus subalternas, por puro placer.

La historia del sufrimiento de Jessica no acaba cuando el reloj marca las 7:00 p.m.- hora de salida- sino que transcurre al ritmo de las agujas del reloj y se repite día a día, sin que ella encuentre la forma o el valor para decir “ya basta” y hacer cesar las agresiones sexuales, con las que tiene que convivir.

No es justo que las mujeres tengan que sentirse obligadas a tolerar este tipo de violencia y no poder hacer nada al respecto. Tienen derecho a vivir libremente y a ser respetadas. Por lo tanto, es necesario que se escuchen las denuncias y que se hagan valer cada uno de los derechos que les competen como mujeres, ciudadanas y seres humanos.

 

 

 

 

 

Algunos Datos
 
El problema del acoso radica en que la mayoría de mujeres tiene poco conocimientos sobre el tema del acoso sexual y esto conlleva que no se reconozcan las acciones que se encuentran enmarcadas dentro de este tipo de violencia y por eso, en muchas ocasiones, las dejan pasar por alto.
 
   
 
Vínculos relacionados
 

CINTERFOR. Centro Interamericano de Investigación y Documentación Sobre Formación Profesional Género, formación y trabajo. Acoso Sexual

 

INSTITUTO SOCIAL Y POLÍTICO DE LA MUJER

 

HUMAN RIGHTS WATCH. Artículo sobre acoso sexual en niñas que trabajan en servicio doméstico en El Salvador