La tierra de sólo mujeres
Gabriela Cornejo
Periodista
“Se deja la casa, el comal, la linterna, se deja encendida la televisión…se dejan los besos detrás de la puerta, se intenta de nuevo, volver a empezar (…) Son ríos de gente que cortan los ríos, son hombres mujeres testigos del sol que cruzan la celda de los pavimentos y llevan heridas en el corazón…Yo soy inmigrante mi padre también y juntos llevamos…”
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Foto: Gabriela Cornejo |
“No es extraño oír que también, mujeres se vayan de la comunidad, en grupos de cinco, hombres que van y vienen o que en el camino se quedan viviendo en otros países no destinatarios”, Oneyda Ayala, habitante de San Pedro, Dpto. de Cabañas. |
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La voz inconfundible del cantante nicaragüense Perrozompopo nos define el desplazamiento que mucha gente latina realiza hacia otras regiones en busca de ese “sueño americano”, un sueño que se persigue con el único fin de conseguir mejores condiciones de vida, obligadas muchas veces, por crisis económicas, hambrunas, guerras, desastres naturales, o por la convicción de tener un futuro mejor.
La migración de millones de latinoamericanos hacia Estados Unidos u otras regiones del mundo es el principal fenómeno socio cultural y económico que se ha vivido en las últimas décadas. El Salvador no es la excepción.
Para muchos, la migración puede ser la única vía posible frente a la situación de pobreza y falta de oportunidades que vive el país, esto permite que muchos salvadoreños y salvadoreñas miren otros rumbos y caminen por senderos desconocidos, riesgosos y decepcionantes. Pero como dice el bien conocido filósofo griego Aristóteles, “la esperanza es el sueño del hombre despierto” , y todas las personas que emigran lo hacen soñando en tiempos mejores.
Permanencia momentánea
La emigración, impulsada por tan desfavorables condiciones económicas y sociales, ha provocado que algunas zonas de El Salvador se estén quedando sin habitantes y especialmente, sin hombres, quienes han orientado su destino final hacia los Estados Unidos o Canadá. Este tipo de casos se vive diariamente en la comunidad San Pedro, Jurisdicción del Departamento de Cabañas y fronterizo con Honduras donde la mayoría de sus habitantes son mujeres y niños.
Dicha comunidad cuenta actualmente, con 1,113 habitantes. Según Oneyda Ayala, habitante del lugar, “la mayoría de los hombres se han ido a Estados Unidos porque en la comunidad sólo se produce maíz y maicillo no hay otro tipo de producciones, sólo el trabajo de ganadería por eso, los jóvenes se van para EEUU y se impacientan por irse, ya que allá logran salir de las dificultades económicas.”
Esto constituye de alguna manera, un fenómeno muy poco visto y analizado en el país: la desvitalización, el envejecimiento de la población (los que emigran suelen ser jóvenes); la población que queda se hace más tradicionalista, conservadora, y más reacia al cambio; pérdidas en la inversión que se ha hecho en la población emigrante (educación, salud, por decir algunos.); suelen irse las personas más “productivas” y con mayor afán de superación. Lo que produce así, una alta vulnerabilidad en la zona.
Sin leyes y con riesgos provechosos
A lo largo de la historia, la migración ha tenido un componente de emprendimiento y aventura que hoy se mantiene, pero sin la fuerte carga de fuga clandestina actual.
Gilma Pérez, encargada de migración del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA),nos dice que los Estados quienes son los responsables de velar por los derechos humanos, están desconociendo la dinámica de la migración mundial, ya que las legislaciones no están en beneficio de los inmigrantes, por ello es importante tomar conciencia de los riesgos de emigrar hacia otro país, ya que las leyes no están a favor de ellos, al contrario. Por otra parte, “hemos notado que una persona abandona su familia para buscar mejores condiciones laborales…”
En El Salvador, la migración laboral tiene consecuencias significativas para nuestra economía. Millones de dólares en remesas subsidian a familias pobres y de sectores medios, formando un colchón que les permite afrontar períodos de crisis económica y aumentar los niveles de consumo interno, afirma Claudia Piche, ex jefa de Comunicaciones de ASOSAL, Asociación de Salvadoreños en Los Ángeles, en El Salvador.
El auge de migrantes en el Cantón San Pedro, es sólo una pequeña parte que El Salvador está viviendo, y que en la mayoría de los casos, muchas personas desconocen conciente o inconscientemente, sin embargo, es un caso de la vida real que debemos tomar en cuenta para que nuestras futuras generaciones no se conviertan en habitantes fugaces, en talentos que otros países aprovechan. |
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¿Por qué migran los hombres en San Pedro?
“Mi hermano se fue especialmente a trabajar, pero quería estudiar inglés; estudiar una carrera le gustaba las leyes y todo eso y quería estudiar en Los Ángeles, pues…, estudiar." José Portillo, 23 años, hermano de inmigrante.
“Pues casi toda la gente se va de aquí para allá, para Estados Unidos, pues es el porvenir de toda la gente que aquí no funciona, solamente allá."
Marta Amaya, habitante de 17 años. |
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