Portada Multimedia Archivo    
Ayuda
 
Portada / Opinión

 

 
 

Monseñor Romero continúa iluminando

Ernesto Novoa Gavidia
Redacción

“Han pasado 26 años y Mons. Romero podría seguir hablando de la misma manera”. Así respondía Monseñor Ricardo Urioste a la pregunta de qué tanto había cambiado o no la sociedad desde el tiempo en que Mons. Romero fue asesinado hasta hoy, en la presentación de un documental sobre la vida y muerte de Romero que tuvo lugar en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en el marco del noveno Festival Verdad.

Foto: Ernesto Novoa

Hablando de santidad. Monseñor Ricardo Urioste habla del ejemplo que dejó Romero en el Festival Verdad 2006.

Monseñor Urioste afirmó que después de Monseñor Romero no ha existido dentro de la Iglesia Católica ni en la sociedad salvadoreña alguien que denuncie las injusticias, que siguen siendo constantes y siguen afectando a los más pobres y más desamparados de la sociedad.

Los temas de los que habló Romero siguen siendo actuales y siguen deteriorando el frágil tejido social salvadoreño: la pobreza, la injusticia, los abusos de poder, la falta de responsabilidad del gobierno. Todos siguen estando en la agenda, aunque como dijera Urioste, ya no exista alguien que se atreva a denunciarlos como lo hizo Monseñor Romero.

Monseñor Urioste fue claro al manifestar que tanto la Iglesia Católica como la sociedad en general se enfrentan a un proceso largo en el que se irá aceptando poco a poco la Santidad de Oscar Arnulfo Romero, quien fuera Arzobispo de San Salvador entre 1977 y 1980, hasta ser asesinado el 24 de marzo de ese año.

Para Mons. Urioste la novedad en la forma de ser santo de Romero fue que no se quedó en la santidad tradicional que se percibe en la Iglesia Católica, que hace una referencia mayor a la oración y al guardarse de las influencias del mundo, sino que logró llegar a conectar con el pueblo, “como Jesús, no sólo estaba unido al Padre, sino que tuvo compasión de la multitud que lo rodeaba”.

Mons. Urioste informó, también sobre la lentitud con la que avanza el proceso de canonización de Romero: “Si se presentara la causa de Jesús para ser canonizado, yo dudo que en este momento lo canonizarían”. Dijo también que tanto Jesús como Monseñor Romero fueron considerados subversivos por defender los intereses de los más necesitados.

Monseñor Romero sigue siendo recordado entre la población, sobre todo, por sus homilías. En ellas aplicaba el Evangelio a la realidad concreta que estaba viviendo el país. Esto lo llevó a hacer declaraciones que resultaban políticamente cargadas y molestaban a quienes detentaban el poder. Las homilías de Monseñor Romero no eran sólo una visión profética y una denuncia, sino también le daban un lugar a los desparecidos y torturados que se trataban de ocultar. Romero hace un cambio radical en la forma de tratar esos temas al nombrar a las víctimas, les devuelve la identidad que han tratado de robarles.

La Figura de Mons. Romero ocupó un lugar prioritario en el Festival Verdad, que se llevó a cabo del 20 al 27 de marzo en el campus de la UCA. Como todos los años, constó de varios eventos que hacen especial énfasis en la memoria, la justicia y la búsqueda de la verdad. Finalizó con un concierto de artistas nacionales e internacionales al que llegaron más de cinco mil personas, cifra proporcionada por Paulino Espinoza, director del Centro Cultural Universitario, ente encargado de planear y llevar a cabo todo el evento.

El festival nace en 1997 con la idea de hacer una celebración especial en el mes de marzo. Mes que es históricamente muy significativo para El Salvador por los asesinatos del Padre Rutilio Grande en 1977, de Monseñor Romero en 1980, por la presentación del informe de la Comisión de la Verdad en 1992 y por el caso irresoluto de la menor Katya Miranda asesinada entre el 3 y el 4 de abril de 1999.

En Catedral Metropolitana se llevaron a cabo dos vigilias, una la noche del viernes y una la noche del sábado. Ambas conmemorando la muerte de quien fuera prelado de San Salvador y con una participación masiva por parte de la gente.

La mayoría de eventos realizados este año tuvieron una participación considerablemente menor que los mismo realizados el año pasado. Esto puede explicarse a que el año pasado se conmemoraban 25 años de la muerte de Romero, por lo que tanto la población salvadoreña como quienes internacionalmente se sienten identificados con su causa vieron en esa fecha un momento idóneo para recordarlo participando en estos actos.

Al mismo tiempo distintas parroquias realizaron actos o misas especiales de conmemoración del asesinato de Mons. Romero, cuya voz sigue tocando las fibras sensibles de una sociedad que debate entre recordarlo y olvidarlo. Ni un solo acto oficial por parte del gobierno para la memoria de quien es, muy posiblemente, el salvadoreño más conocido y admirado en el mundo. Las palabras de Mons. Romero siguen iluminando un camino que como país nos negamos a recorrer, pero seguimos teniendo sus palabras para ayudarnos a encontrar ese camino. Palabras por medio de las cuales Mons. Romero nos sigue hablando.