Portada Multimedia Archivo    
Ayuda
 
Portada / Opinión

 

 
 

Nery perdió el bronce por una “plancha” desgastada

Daniel Valencia
Redacción

Era la final de los 25 metros libre en la competencia de natación de los Primeros Juegos Latinoamericanos de Olimpiadas Especiales. Nery Chávez, de 17 años de edad, nadaba en el carril número 3 de la piscina corta del Polideportivo de Ciudad Merliot, departamento de La Libertad. A su derecha, Josué Hernández, salvadoreño también, en segundo lugar. Al otro lado, Carlos Villagran de Venezuela, en tercero y, un carril más allá, Romeo Funes, de Honduras, en quinto.

Cuando Nery se acercaba a la plancha electrónica (dispositivo que se coloca sobre la superficie del agua y que registra el tiempo hecho por cada uno de los competidores), su compañero Josué ya había ganado la medalla de plata. La de bronce la disputaban el atleta con síndrome Down de Venezuela, y Nery, quien tiene retardo mental leve.

El nadador salvadoreño, moreno y diminuto, se había preparado toda la mañana para la competición: un entrenamiento de 15 minutos a “velocidad 100”, según le gritaba su entrenador.

Al iniciar la prueba, el atleta salió de último, pero poco a poco fue dejando atrás al resto de los rivales. El único que se interponía entre el bronce y su cuello era el nadador venezolano.

En los primeros 17 metros, Villagran sacó un cuerpo de ventaja por sobre el salvadoreño. Pero éste, quizá más motivado por ver a sus compañeros de selección (41 atletas) con una medalla al pecho cada uno, que por los gritos desde los graderíos, aceleró la patada. “¡Duro!”, gritaba el entrenador desde la orilla. Nery obedeció, y justo en los últimos cinco metros se puso a la par del venezolano. En el toque, una mano morena se adelantó y, en teoría, se llevó el bronce.

Los cronometristas anotaron los tiempos que le indicaron sus relojes en unos papeles blancos. En la cabina de control, sin embargo, la llegada de Nery, a diferencia de la del resto de atletas, no fue registrada. Según asegura el ordenanza de la piscina del Polideportivo, Enrique Campos, “a la plancha no le han dado mantenimiento en un año”. Para él, ésta pudo haber sido la causa por la cual al atleta no se le premió como se debía.

La adquisición

La plancha que tocó Nery es una plancha “Olympus”, color blanco y negro, con forro de plástico impermeable. La compró la Federación Salvadoreña de Natación (FSN) en 2002 para utilizarla en los XIX Juegos Latinoamericanos y del Caribe, celebrados en el país en diciembre de ese año.

A diferencia de lo que plantea Enrique Campos, el administrador de la FSN, José Cartagena, sostiene que las planchas Olympus son “lo mejor que hay” en la región centroamericana, debido a su sensibilidad y a su nitidez a la hora de transmitir información. Según dice, con ellas (las planchas,16 en total) no puede haber errores. Pero esta vez sí los hubo.

La plancha no registró el toque del salvadoreño y sí el del venezolano. El juez de la competición ordenó a los cronometristas que tomaran de referencia, para esa final, los tiempos manuales, que son inexactos. De acuerdo estos tiempos, quien tocó primero fue Villagran. Todo el público, sin embargo, se dio cuenta que quien había ganado la medalla era el salvadoreño.

Nery, cuando subió al podio, ubicado por los organizadores del evento debajo de la pantalla electrónica –que tampoco funciona, y en donde debería observarse cada uno de los tiempos registrados por la plancha-, sonrió triste, mientras el público le aplaudía como ganador.