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Remesas: Una nueva apuesta para la microempresa

Jessica Ávalos
Redacción

“No te la gastes toda, ahorra e invierte” es el slogan que se escucha en la radio comunitaria de San Cayetano Istepeque, departamento de San Vicente, como parte de la campaña del proyecto “Uso productivo de las remesas”. La actividad es de la Alianza para el Desarrollo de la Microempresa (ALPIMED) y la ha puesto en marcha desde diciembre de 2005.

Foto: Jessica Ávalos

El 80% de las remesas recibidas por las comunidades de origen son destinadas para el consumo

El 80% de las remesas recibidas por las comunidades de origen son destinadas para el consumo, según ALPIMED. Es decir, que de los 228.6 millones de dólares que ingresan mensualmente a El Salvador, más de las dos terceras partes se usa para alimentación, vestuario, educación y salud.

“El Salvador se está convirtiendo en el gran supermercado de Centroamérica. Están llegando muchas empresas transnacionales con el objetivo de acaparar ese capital que reciben las familias receptoras, para que la consuman en bienes suntuarios y por consiguiente, vuelva a los diferentes lugares de origen de la remesa”, plantea el director ejecutivo de La Alianza, César Ríos.

Por otro lado, un hermano lejano gasta aproximadamente $3,000 semanales cada vez que viene a visitar a sus parientes. Demandan productos, y sobre todo turismo, pero como no existe una motivación para que permanezcan en su pueblo, su capacidad de compra la despliegan fuera de sus comunidades locales.

El cambio

“Uso productivo de las remesas” pretende ser una respuesta a este fenómeno de consumo improductivo. “No estamos en contra del consumo. Respetamos el uso que las familias salvadoreñas le están dando a las remesas, pero es necesario garantizarlo, para que pueda ser un instrumento que propicie el desarrollo económico local”, afirma Ríos.

La institución pretende crear una relación triádica entre remesas, microempresa y desarrollo local, mediante tres ejes principales: la promoción del uso productivo de las remesas familiares, la facilitación de créditos para microempresas y la promoción de inversiones comunales.

Julio Cerpas es un habitante de San Rafael Cedros, en el departamento de Cuscatlán. Desde hace cinco años, su hija Mirna Cerpas, quien reside en Los Ángeles California, le envía $400 mensuales. “Para qué me voy a arriesgar si así estoy bien”, reflexionó, cuando escuchó la propuesta de invertir parte de ese capital en una zapatería en su pueblo.

Este tipo de actitud es frecuente en los ciudadanos, los economistas la atribuyen a la falta de incentivos por parte del Estado salvadoreño. No pagar impuestos municipales, bonos de descuento a la materia prima o prestaciones médicas, entre otras, podrían ser algunas iniciativas que motiven a la población.

Para la institución ejecutora, en los cuatro meses que tiene de estar funcionando, el proyecto piloto ha dejado un mensaje clave: si “don Julio” no quiere invertir, hay que motivar a la hija para que lo haga. “Ella tiene la capacidad de hacerlo, solo hay que desarrollarle confianza y acompañarla, para propiciar un clima donde la familia pueda invertir”, sostienen.

La propuesta es mucho más ambiciosa, porque implica no solo promover el ahorro de las remesas, sino también facilitar la creación de un mejor entorno socioeconómico de inversión. “Al finalizar el proyecto, los logros serán medidos a partir del índice de personas que opten por invertir en un negocio pequeño en su lugar de origen. También, por el grado de coordinación que se logre con las municipalidades”, asegura Elaine Almira, oficial de proyectos de la institución.

Promover la remesa productiva también significa lograr un acercamiento entre ALPIMED, las asociaciones de salvadoreños en Estados Unidos (HTA's), los gobiernos locales y las comunidades de origen. Todo esto, a través de cinco elementos: financiamiento, planes de negocio que orienten a la gente, proyectos comunitarios, pago de remesas y promoción del uso productivo de las mismas.

Con visión microempresarial

Este proyecto coordinado por la red ALPIMED y ejecutado por sus diez instituciones miembro (ver recuadro de abajo), es auspiciado por la FIA (Fundación Interamericana), organización no gubernamental estadounidense que apoya a instituciones latinoamericanas que trabajan en el apoyo a la microempresa.

uchitoto, Cojutepeque, San Rafael Cedros, Candelaria, en el departamento de Cuscatlán; San Vicente, San Cayetano Istepeque, Verapaz, Guadalupe, en San Vicente; y Zacatecoluca, en La Paz, son los nueve municipios en los que, por el momento, se está desarrollando el programa. “Si la columna vertebral de nuestra economía son las remesas, no podemos permitir que se oxiden los huesos por no ponerlos a funcionar”, concluyó Ríos.

 
 

 

 

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