Portada Multimedia Edición actual    
 
 
Portada / Noticias

 

 
 

El género al ritmo de Boff

Por Sandra Moreno
Editora

La Campaña de Prevención de la Violencia de Género quiere promover el pensamiento crítico en la sociedad salvadoreña. Su último movimiento estratégico fue la visita del famoso teólogo Leonardo Boff.

Foto: Sandra Moreno

Leonardo Boff perteneció a la Orden de los Frailes Menores, franciscanos, de 1959 a 1992. Hoy comparte su vida con Marcia María Monteiro de Miranda.

La gente iba pasando la noticia de boca en boca, por Internet, también llegaba por medio de hojas volantes y todavía levantó más polvo cuando se supo que los organizadores no hallaban un local para la conferencia internacional de Leonardo Boff, de 70 años, en El Salvador: “Femenino y masculino. Una nueva conciencia para el encuentro de las diferencias”.

La Iglesia Católica valoraría de forma negativa cualquier acercamiento con Boff, quien ostenta en su currículum la condena a un año de “silencio obsequioso”, en 1985, por la Sagrada Congregación de la Fe, ex Santo Oficio (Vaticano), en aquel entonces en manos del cardenal Joseph Ratzinger, el actual Papa Benedicto XVI.

Boff también fue depuesto de todas su funciones editoriales y académicas en el ámbito de lo religioso. El castigo se lo ganó por sus tesis ligadas a las Teología de la Liberación, expuestas en su libro Carisma y Poder, en 1984. Y ante la amenaza de un segundo castigo, en 1992, el teólogo renunció a ser sacerdote y pasó al estado laico. A partir de ahí su hoja de vida apenas puede con todo lo que hecho: teólogo de la liberación, escritor, profesor y conferencista internacional. Y justo en este papel arribó a El Salvador, el pasado 23 de marzo, coincidiendo con el 28 aniversario de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

“Romero, mártir de la justicia. No habló mucho de la Teología de la Liberación, pero si actuó. Su opción fue por lo pobres, contra la pobreza”, expresó al inició de su ponencia en el auditorio de la Fundación Salvadoreña para la Vivienda (FUNDASAL), en San Salvador, el 24 de marzo. El público aplaudió ante el reconocimiento que hacía de la figura del arzobispo asesinado por los escuadrones del muerte.

La búsqueda de la armonía

Por su parte, Edin Martínez, director ejecutivo de FUNDASAL, resumió la actividad en pocas palabras: “la presencia de Boff es un regalo del Profeta, Mons. Romero”. Y el escritor Manlio Argueta, de la Fundación Innovaciones Educativas Centroamericanas (FIECA), responsable de la visita del teólogo junto con Oxfam América y la Asociación de Mujeres Salvadoreñas (AMS), afirmó que el objetivo era crear pensamiento crítico, “para ser más participativos y generar un proceso educativo sostenido”.

Susan Bird, la directora regional de Oxfan América, sostuvo que la presencia de Boff ayudaría a construir pensamientos alternativos que resulten en acciones para vivir en armonía. “Un cambio comienza con una nueva idea o un nuevo pensamiento”, expresó la funcionaria. Y el invitado de honor cumplió su misión, sin inmutarse ante la presencia de cámaras de televisión, grabadoras por doquier y un público expectante ante el “proscrito” de la Iglesia Católica.

Boff expondría un tema milenario (el patriarcado tiene más de 10 mil años de existencia), pero que parece de reciente factura. “Cuando hablamos de género, hablamos del tipo de relaciones entre mujeres y hombres en una determinada cultura”, señaló el ponente y lanzó varias interrogantes: ¿Son relaciones de poder? ¿De solidaridad? ¿Humanizan el intercambio entre mujeres y hombres desde las diferencias?...

Cada persona daba sus propias respuestas internas y por si todavía dudábamos de la realidad, el “maestro” remató con una frase: “Los hombres tienen todo el poder”. De ahí que no extrañe el dato de que en el mundo, incluso en los Estados Unidos, las mujeres ganan el 30% menos que los hombres, solo por su sexo.

Nadie sale ganando con la situación. Tanto así que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) dijo que se tenía que dar más poder de decisión a las mujeres para salvar el planeta. “Tenemos que tener más mujeres jefes de estado”, exclamó Boff y no pudo seguir con la idea porque los aplausos lo interrumpieron, luego retomó el hilo de su discurso. “Habría menos guerras, una madre nunca manda a sus hijos a la guerra, a que los maten, a excepción de la Thatcher, peor que un hombre”.

La gente captó la ironía en el ejemplo de Margaret Thatcher, Primer Ministro de Gran Bretaña (1979-1990), y la guerra en la Islas Malvinas en 1982 que dejó el saldo de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños muertos. Y aunque existe el legado histórico de esta inglesa, el ex cura sostuvo que el sujeto liberador son las mujeres, “queremos ser sus aliados. Asumiendo un proyecto humano juntos. Y esa revolución no es pequeña”.

¿Qué implica la propuesta? Aceptar el reto de cambiar nosotros y nosotras mismas, que la guerra de los sexos se supere y convivir juntos, concientes que cada ser humano es femenino y masculino. Son recíprocos. Hay figuras que invitan a esa integración, entre ellas Monseñor Romero, “determinante en su denuncia y a la vez tenía un cariño por los pobres”, recordó el teólogo brasileño.

Fidelidad a los Evangelios

Y el cambio debe comenzar en la Iglesia Católica, donde, según Boff, es patriarcal. Todo gira alrededor de los hombres, quienes tienen el monopolio de la palabra. En este sentido, hay que respetar el testimonio de los Evangelios, “todos los hombres dudaron, traicionaron a Jesús, pero las mujeres no”, recordó el conferencista. “Son las que fueron a la tumba, testimoniaron la Resurrección... Ellas deberían ser el Papa, los obispos”. Aplausos en el público.

Foto: Sandra Moreno

Personas laicas, religiosas e intelectuales asistieron a la conferencia en el auditorio de la Fundación Salvadoreña para la Vivienda.

La discriminación de las mujeres, en el campo religioso, llega a tal grado que no tienen ciudadanía eclesial. Boff con voz suave, pero tajante sostuvo que hay que cambiar el Derecho Canónico. La medida se enmarca dentro de la nueva humanidad que se debe construir, “estamos en el dolor de parto”, advirtió. Sin embargo, por el resultado final, la lucha vale la pena: vivir en armonía entre los seres humanos, con unas nuevas relaciones entre los hombres y las mujeres.

La apuesta de Boff es el proyecto de sustentar la vida, la base de la revolución civilizatoria, “dejamos atrás la competencia de la cultura machista y entra la cooperación. Ese es el fin último de esa revolución”. Su voz se diluyó en el silencio del público, el maestro de la Teología de la Liberación hacía el llamado a dar un giro en la vida e invitaba a formar parte de su legión: “espero que lleven adelante la discusión a los grupos”.

ra el cierre, las personas se levantaron de sus asientos mientras las manos aplaudían en un largo y sentido tributo a uno de los más conocidos representantes de la Teología de la Liberación. La sonrisa en el rostro de Boff, enmarcado por su cabellera y barba blanca, selló el encuentro en las diferencias.

 

 

 

 

 

El ideario de un teólogo
 

Leonardo Boff, doctorado en Teología y Filosofía por la Universidad de Munich-Alemania, rompe con sus planteamientos los esquemas tradicionales de la religión católica.

 
  • La Teología de la Liberación nació escuchando el grito de los oprimidos, y mientras siga esa anti realidad tendrá vigencia hasta el Juicio Final.
  • Evangelio que no libera no es Evangelio.
  • No me importa las críticas de los pudientes, sino que haya cristianos y cristianas que crean en la justicia, y que luchen por ella.
  • Los desafíos vienen ahora de los gritos de la Tierra, de la foresta, de los animales que están desapareciendo, que pondrán en peligro al mundo.
  • Los nuevos pobres, los más pobres, son los que no tienen ninguna posición en la sociedad. Los drogadictos, las maras, entregados a la violencia.... Los tatuajes dicen algo: una sociedad que no ofrece vida.