El Gobierno frente al embarazo adolescente
Por
Joel Díaz
Periodista
En diciembre pasado, la hermana de la popular cantante Britney Spears, Jamie Lynn, de sólo 16 años, reveló que tenía tres meses de embarazo. La noticia sacudió al mundo, sin embargo, en El Salvador no pareció tener un gran impacto, no porque ella fuera una desconocida y mucho menos porque el embarazo juvenil sea tomado sin importancia, sino porque aquí dicho fenómeno es más bien… cotidiano.
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Foto: Joel Díaz |
Del total de embarazos en El Salvador, al menos el 30% es de jóvenes entre 10 y 19 años, según el Ministerio de Salud. |
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No es extraño ver por las calles a jovencitas que han tenido que cambiar sus juegos y estudios, por las batas y cuidados prenatales. Una de ellas es Ligia Cartagena, una capitalina de 15 años que, con nueve meses de gestación, ve muy lejos las posibilidades de recobrar su vida de antes, aquella sin mayores preocupaciones.
“Así toca, porque él (su pareja) no está conmigo, así que mis papás me van a ayudar unos días, pero después tengo que meterme a trabajar (…) Es bien difícil que regrese al estudio porque de alguna manera tengo que salir con las cosas”, manifiesta la joven, mientras espera pasar consulta en una clínica de Soyapango.
Ella no es la única. Basta con revisar los últimos datos del Ministerio de Salud (Misal), recolectados a través de su Unidad de Monitoreo y Evaluación, los cuales muestran que del total de partos atendidos en los distintos centros durante 2006, cerca de un 30% eran mujeres entre los 10 y los 19 años de edad. Esta estimación se ha mantenido similar al menos desde 2002, cuando era del 29%.
Según cifras de la Encuesta Nacional de Salud Familiar (Fesal), entre 1998 y 2003, de cada mil embarazadas, 104 tenían una edad entre 15 y 19 años. Durante 2004, el sistema público de salud atendió a 22 mil 278 adolescentes, una cifra creciente en relación al año anterior, cuando el total fue de 21 mil 520.
Aunque la formación académica de las jóvenes es uno de los grandes puntos de interés en esta temática, persisten otros detalles que van más allá.
El ginecólogo Luis Alonso Aguiluz afirma que la salud de una menor peligra en caso de embarazo. “La anatomía femenina no está preparada en la adolescencia y mucho menos en niñas de 13 ó 14 años, por eso es frecuente que se practiquen cesáreas, pues ni las dimensiones de la pelvis ni la resistencia de los órganos es suficiente”, detalla el experto.
Aguiluz dice que también pueden darse complicaciones como anemia y hemorragias durante la gestación, así como el riesgo de muerte se incrementa para la madre y el bebé, durante las labores de parto.
La gran interrogante es: ¿qué hace el Gobierno para disminuir los embarazos adolescentes?
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Foto: Joel Díaz |
Eugenia Bonilla, de la Unidad de Atención Integral de Salud y Adolescentes, del Ministerio de Salud, muestra el material “Arco Iris”. |
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Prevención es la apuesta
La Unidad de Atención Integral en Salud y Adolescentes de Misal implementa un plan de enseñanza dirigido a grupos juveniles, con el material de apoyo “Arco Iris”, para jóvenes entre 10 y 14 años, y el de “Adolescentes para Adolescentes”, para los de 15 a 19, explicó Eugenia Bonilla, miembro de la unidad.
Las actividades consisten en discusiones, lecturas, sociodramas y otras dinámicas que pretenden hacer reflexionar a los jóvenes, hombres y mujeres, sobre las responsabilidades de la sexualidad y otros problemas. Los talleres son impartidos por promotores de salud, sólo desde el ámbito informal.
"No se imparte en las escuelas porque el Ministerio de Educación (Mined) hace su propia parte", apunta Bonilla.
Agrega que con esta modalidad, los promotores focalizan grupos por medio de las unidades de salud, con los que desarrollan las temáticas de forma participativa. El objetivo es que los asistentes reproduzcan el mensaje en sus comunidades, bajo supervisión de los delegados de Salud.
En el campo de la educación formal, el Mined aplica reglamentos para no negar la asistencia a clases a las jovencitas embarazadas, informó la Gerente del departamento de Educación para la Vida, Iris de Reyes.
“Se pretende contrarrestar el pensamiento machista, promover y facilitar la educación para las jóvenes y garantizar la no discriminación a través de los docentes”, enfatizó.
Apegada a los objetivos del Plan Nacional de Educación 2021, esta instancia desarrolla campañas para promover el retardo en el inicio de las relaciones sexuales en adolescentes, las cuales se suman a la educación sexual impartida en los diferentes niveles de la educación básica.
Cabe mencionar que aunque estos programas no son fórmulas mágicas para contrarrestar una situación cada vez más alarmante, su efectividad y cobertura parece aún deficiente.
La joven Ligia, por ejemplo, no recuerda haber escuchado de algún taller de salud juvenil en su colonia. Tampoco conoce de una campaña directa para la prevención del embarazo prematuro que halla llegado al que, hasta hace algunos meses, era su centro escolar. No obstante, ella considera que estas medidas podrían ser efectivas para concienciar a otras jóvenes como ella.
La Licda. López propone hacer conciencia sobre la situación de la población que sufre alguna discapacidad, “y así evitemos discriminarlos con nuestra actitud”. Palabras que calan hondo en Hernández, quien sabe que por su apariencia física la gente cree que no puede pensar o llevar a cabo actividades como saltar y correr, sin embargo creyó en su capacidady será una profesional. |