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Cuando más te necesitaba

Por Patricia Barrios
Periodista

Corría el año 2006, el Gran San Salvador se despertaba, las calles se llenaban de autos y los perros callejeros comenzaban un nuevo día, con la sorpresa de tener a una nueva integrante entre sus filas “Cocki”. De color chocolate y ojos nublados caminaba por las calles triste, sola, sufriendo el abandono de su dueño, quien quizás al enterarse de su ceguera decidió abandonarla en las calles a su suerte.

Foto: Patricia Barrios

El paraíso de Cocki. Las amplias instalaciones de ARANI, en La Libertad, permitieron vivir momentos de feliz libertad a Cocki mientras estuvo interna en el refugio.

Caminó varios días, sin comer ni beber mucho, sintiéndose desprotegida, desubicada, vacía. Hasta que llegó a una casa abandonada, ubicada en la calle Los Sisimiles y la 25 av. norte en San Salvador. La casa cuyas paredes están deterioradas por el sol y la lluvia, y el techo apenas y cubre de estas inclemencias, sirve de hogar para los huele pegas de la zona, quienes no dudaron ni un momento en adoptar a Cocki como su mascota.

La acogieron en lo que para ellos es su hogar. La cuidaron y alimentaron con la comida que a ellos les regalaban o conseguían en algún botadero. Le brindaron cariño, amor, protección y un lugar donde sentirse de nuevo en casa. Así la mantuvieron durante un año hasta que su caso comenzó a llamar la atención de los lugareños.

El rescate

“Pobrecita esa perrita, ha de sufrir con los mareros” decían los vecinos del lugar, mientras realizaban llamadas de alerta a los diferentes cuerpos de atención y protección animal, sin recibir respuestas favorables. Hasta que un periodista de un medio local decidió denunciar el caso en sus páginas, para llamar la atención de alguna organización al rescate animal.

El esfuerzo de este periodista brindó sus frutos de manera eficaz, pues uno de los colaboradores de la Asociación al Rescate de los Animales, (ARANI) leyó la nota y puso manos a la obra. Contactó al director de la asociación Francisco Batres, quien inició las gestiones para realizar el rescate.

Al cabo de unos días Isabel Delgado, voluntaria de ARANI decidió ir en busca de Cocki. Tomó su vehículo a eso de las once de la mañana y se dirigió al lugar. Con el deseo de ayudar a esta perrita ycon el riesgo de que los huele pegas reaccionaran violentamente. Se acercó a ellos y les explicó su presencia en el lugar, y que pretendía hacer con Cocki “Vengo a rescatarla, prometo no hacerle daño, la vamos a cuidar y a darle tratamiento para que este sana”.

“Nosotros dejamos que se la lleve con una sola condición, que no la vayan a poner a dormir por favor”“No lo haremos, se lo aseguró”. Delgado logró su objetivo y rescató a Cocki. Los muchachos le ayudaron a cargar a la perrita y a meterla al auto.

Hora y media después del rescate, Delgado llegó a la veterinaria “Canino Real” con Cocki, para que el Doctor Arturo Galdámez Perla la revisara y le diera su diagnóstico. Mientras la examinaba, el veterinario comenzó a dar su opinión “tiene un par de nudos en el pelo, una que otra garrapata y una desnutrición leve. Para haber vivido tanto tiempo en la calle su estado no es muy grave, pero me preocupa cómo se ven sus ojos”. Explicó en un tono nervioso, mientras buscaba entre sus instrumentos el indicado para revisar los ojos de Cocki. “Está ciega, ya no hay nada que hacer, el daño es irreversible” dijo Galdámez. Estas palabras cayeron como balde de agua fría sobre Delgado.

A partir de este momento Cocki quedó a cargo de Galdámez, quien la atendió y alimento durante dos meses, en los cuales comenzó a recibir numerosas ofertas de personas que querían adoptarla como mascota y brindarle un nuevo hogar. Pero debido a su condición la persona que se haría cargo de Cocki debía ser elegida con cautela y una buena investigación.

Un nuevo hogar

Al término de los dos meses, se tomó la decisión de trasladar a Cocki al refugio de animales, ubicado en La Libertad. En un principio se mantuvo aislada de los demás perros, pero su desesperación por estarencerrada hizo que Luís, el guardia del refugio, decidiera sacarla de la jaula “La saque porque mucho se golpeaba sola, intentando salirse, ahora anda feliz ahí libre”.

Y así feliz como estaba pasó tres semanas en el refugio, hasta que Virginia de Muñoz consiguió un hogar para ella. “Se trata de una señora con buenas posibilidades económicas, la va a tratar bien y la va a cuidar mucho, te lo aseguro” le dijo Muñoz a Santos, el director del recinto, cuando le informó que esa misma tarde iría por la perrita, para que se mude a su nuevo hogar.

Ahora sí, Cocki está feliz completamente, tiene un nuevo hogar, con una dueña dulce y cariñosa, que la mima y la consiente hasta más no poder. Atrás quedaron los días de abandonó y sufrimiento que le toco vivir por culpa de un dueño irresponsable que la abandonó cuando más lo necesitaba.

 

 

 

 

 

 
 
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