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Editorial

Buscadores de noticias

No es que va a salir la luna llena y te vas a convertir en un periodista (lector voraz y feroz investigador). Tampoco ocurrirá con el encuentro fortuito de un anillo mágico ni descubrirás -de repente- que naciste con una marca que te otorga poderes especiales.

Nada de eso. La adquisición de las capacidades periodísticas se consigue día a día, y como diría Joan Manuel Serrat (bueno, en realidad la frase es de Antonio Machado), es golpe a golpe, verso a verso.

Ya veo tu cara de decepción, pero es así. Sólo quien ha estado en el campo de la batalla por obtener la nota aprende a detectar la noticia que será portada de la que simplemente es basura.

Los tropiezos iniciales son esperados, no te preocupes. Por muy preparado que creas estar siempre trabajarás en contra del tiempo, te preguntarás si le hiciste todas las preguntas importantes a tu entrevistado antes de dejarlo marchar y desearás que tu fuente sea más clara, que te diga dónde está exactamente la novedad.

Y si pierdes la concentración (o nunca la tuviste) te espera un trabajo todavía más arduo. Como el conejo con Alicia, en el país de las maravillas, es bueno preguntarse adónde vas (porque si no lo sabes vas no importa que camino vas a tomar). Una estrategia que a veces ayuda es plantearse un titular. Incluso, lo puedes hacer durante la entrevista. Cada vez que entrevistaba a alguien me preguntaba mentalmente qué era lo más importante de lo que me decía, si podría titular con alguna frase y si no tenía nada empezaba a preocuparme a seguir preguntando.

Porque eso es lo que pasa. Hay noticias que están en la superficie, que te llegan ya cocinadas en un comunicado oficial o en una conferencia de prensa y que sólo necesita unos retoques. Mientras que hay otras noticias que están escondidas, en las profundidades de una oficina gubernamental, en los oscuros barrios de la ciudad, por las que es necesario escarbar mucho, preguntar aquí y alla, darles vuelta, casi perseguirlas.

También hay otras noticias que el polvo de lo cotidiano no las dejan ver. Todo el tiempo han estado alli, en personas, en costumbres, en edificios, en situaciones aparentemente normales pero que cuando tocan la luz descubren algo inesperado.

Por último, están las no noticias. Es cuando estás convencido que una persona o una institución tiene, por seguro, una noticia y no es así. Hablan por horas, te muestran cientos de cifras y datos, pero todo el asunto te aburre. No te engañes, no todo lo que sucede (ni en la oficina más importante del país) es noticia.